24 de junio de 2017

Camboya: pedalea un camino siguiendo sus curvas, descubre un país siguiendo sus costumbres

El atento lector de este épico blog recordará que Vietnam había surgido de la unión de un dragón y un hada. De Camboya cuenta la leyenda que surgió de la unión de una princesa con un extranjero. La princesa era la hija de un rey naga, una serpiente mitológica que reinaba sobre tierras sumergidas. Un día un brahma indio llamado Kaudinya navegaba por ahí (?) y la princesa fue educadamente a saludarlo. Kaudinya, muy desconsiderado, le disparó una flecha con su arco mágico y ella, temerosa, decidió aceptar su petición de matrimonio. (Un poco raro todo, pero tal vez no se les pueda exigir coherencia y lógica a los protagonistas de las leyendas). El caso es que, a falta de mejor dote para el bodorrio, el rey se bebió las aguas de su reino y le regaló las tierras que de ahí emergieron a Kaudinya. Estas tierras emergidas se llamaron Kambunja, origen de la palabra Camboya. Parece que el rey no se lo bebió todo y así el río Mekong y algunos lagos dominan la geografía camboyana, un país manejable de unos 118.000 Km2.

4 de junio de 2017

Vietnam: Saigón y el delta del Mekong

Y por fin, tras 1.866 Km pedaleados desde la norteña Hanoi, llegamos a Saigón. Salvo para los acérrimos seguidores del expresidente Ho Chi Minh, dudo que haya nadie que prefiera este nombre al cinematográfico, literario, evocador Saigón para referirse a la capital del sur de Vietnam y su mayor ciudad. Con unos 6 millones de habitantes la ciudad, 14 millones el área metropolitana y nada menos que 7 millones de motos, cumple con las expectativas de lo que los folletos turísticos describen como "ciudad vibrante y llena de energía" -esto es, ruido, caos y follón- que uno ya asume en las ciudades de esta parte del mundo. Así ese aire sensual y exóticamente evocador de algunas novelas del siglo pasado queda un tanto en entredicho, cubierto como está de humos, bocinazos y hormigón. Se parece más al lugar de perdición con ambiente de "última frontera" que dibujan algunas películas de la guerra. La propia zona de hoteles para mochileros tiene su toque sórdido con continuas ofertas de drogas y masajes, masajes de esos que, viendo quién y cómo los ofrecían, a buen seguro eran con "final feliz".

23 de mayo de 2017

Vietnam: de Hanoi a Saigón

Dice la leyenda que los vietnamitas descienden de la unión del dragón Lac Long Quan con el hada Au Co. Sin duda, una unión más exótica e interesante que la de Adán y Eva. Ambos parece que congeniaron y tuvieron nada menos que cien hijos, aunque con una pequeña trampa: la madre parió un saco con cien huevos. Supongo que después la relación se fastidió (los hijos, ya se sabe) y, en una demostración de modernidad judicial, la madre se fue con cincuenta hijos a las montañas, mientras el padre se fue con los otros cincuenta a la costa. Liderados por el hijo mayor, todos estos hijos fundaron la primera dinastía vietnamita, los Hung, que reinaron sobre el reino de Van Lang, cuyos habitantes fueron los primeros conocidos como Lac Viet, de donde sale Vietnam.

19 de abril de 2017

Good morning, Vietnam!

Ya, ya sé que el "Good morning Vietnam!" de marras -la famosa película de Robin Williams- lo ha utilizado hasta el tato para titular cualquier cosa relativa a este país, pero no por manido deja de ser un buen título.

Tras un cruce de fronteras de esos interminables entramos en nuestro país 35 de este viaje por el paso de "la amistad", el típico nombre que usan los enemigos acérrimos para bautizar pasos, puentes o túneles cuando aseguran estar reconciliados. Hipócrita madurez. Finalizados los trámites aduaneros nos quedamos muy cerca de la frontera vietnamita sin apenas hacer kilómetros, en un pueblo de sonoro nombre, muy apropiado para la entrada a un país, Dong Dang ("¿hay alguien?"), día de transición para situarnos en el nuevo país, sacar dinero, ver precios y esas cosas.

"Esas cosas" incluyeron sentarnos en terrazas y tomar cafés. ¡Qué placer! Desde luego, algo bueno dejaron los franceses en esta parte del mundo. Quiero decir, además de la boina, auténtica txapela negra con rabito y todo, que tantos vietnamitas llevan. Crujiente pan, rico y denso café -caliente o con hielo- adecuadamente endulzado con un toque de leche condensada, smoothies de mango o aguacate, helados..., todo ello consumido en abiertas terrazas contemplando el mundo pasar. Por cierto, ¿cómo es posible que el concepto "terraza" no se haya exportado a todo el mundo?

9 de marzo de 2017

Bye bye China!

Con el objetivo de evitar las zonas más pobladas del sur de China, desde Hong Kong cogimos un ferry hasta la fluvial Gaoming, ya en China propiamente dicha. Se trata de un distrito río arriba cerca de Foshan, en la provincia de Guandong, también llamada Cantón. Ésta, para el que no lo sepa, es la provincia más poblada de China con la friolera de 104 millones de personas. La zona de su capital, Guanzhou (también llamada Cantón), junto con el delta del río Perla, supone ya 44 abigarrados millones; más de 50 si incluimos Hong Kong. Si es que hay chinos p'aburrir... Además, con una de las mayores y más activas zonas industriales del mundo, todo lo que nos ayudara a evitar esta aglomeración no precisamente bucólico-pastoril y la concurrida frontera entre Hong Kong y Shenzhen, bienvenido fuera.

19 de febrero de 2017

...y sin pedalear en Hong Kong

Aterrizamos en el que para mí es todavía el aeropuerto "nuevo" de Hong Kong, aunque fuera inaugurado en 1998, provenientes de Manila. Nuestras bicis emergieron junto al carrusel en aparente perfecto estado a pesar del (o tal vez gracias al) ligero empaquetado: un par de cartones cubriendo las partes más delicadas, un poco de cuerda sujetándolos entre sí y una bolsa protectora de un "todo a cien" japonés que deja las ruedas a la vista. Parece que así los que gestionan el equipaje saben que son bicis y las tratan con más cariño que si van camufladas en cajas.

Un magnífico, excelente, maravilloso tren construido por CAF, nos llevó a nosotros y a nuestras bicis al barrio de Central, donde nos esperaba Alejo, amigo y exjefe de los tiempos de Lladró, que vive en Hong Kong casi desde antes de que llegaran los ingleses en 1841. Nos alojamos en un apartamento perteneciente a su cuñada, sin mueble alguno pero bastante céntrico y con lo necesario para estar estupendamente unos días... ahorrandonos el hotel, que no es moco de pavo en una ciudad tan cara como Hong Kong. Mgoe sae!

5 de febrero de 2017

Filipinas: pedaleando de isla en isla

En Cebú, la segunda ciudad de Filipinas y nuestra entrada en el país, coincidimos nuevamente con Rubén y Merce, ellos ya de grand finale de su largo viaje ciclista por Eurasia, a punto de volverse a España vía Hong Kong. Seguro que nos volveremos a ver pedaleando por algún lugar del mundo.

En esta poblada y caótica ciudad turisteamos un poco, mandamos a arreglar la cámara de fotos rota ya hace unas cuantas semanas y visité al dentista para rehacer una muela rota. (Una cuña publicitaria de interés para nuestros estimados lectores: ese dentista te puede hacer una corona enteramente de porcelana con tecnología cad/cam alemana bastante impresionante en solo 10 minutos por 600€. A nada que tengas varias que ponerte, con lo que te ahorras te puedes pagar las vacaciones en Filipinas. Si alguien quiere sus datos...).

La salida de la ciudad de Cebú fue el típico horror de urbe tercermundista: mogollón de tráfico (aunque, siendo justos, razonablemente respetuoso con nosotros), humo, polvo, calor abochornante. Se me olvidaba comentar que nada menos que 16,5 Kg de material de acampada y ropa de invierno que no íbamos a usar durante los próximos meses en el Sudeste asiático fueron enviados por correo desde Tokio a un amigo a Bangkok. Amigo que espero que lo siga siendo cuando lo reciba. Así que ahora pedaleamos Bego con dos alforjas y yo con tres. Un gusto.

7 de enero de 2017

Filipando en Filipinas

Aterrizamos en Marte. O tal vez Mercurio sería más apropiado, por aquello del calor. Desde luego, eso nos pareció cuando llegamos a Filipinas provenientes de Japón. Dudo que haya dos países con mayor contraste que estos dos archipiélagos. Y no solamente por pasar del invernal frío japonés a la calurosa y húmeda bofetada del tropical bochorno filipino, calor que se apodera de ti nada más salir del aire acondicionado del aeropuerto y, como el desodorante, no te abandonará hasta que salgas del país. Como todos habéis leído ya detenidamente las entradas referentes a Japón 😀, no hará falta que diga que Japón es sinónimo de orden, limpieza, pulcritud, armonía, sofisticación, riqueza, una sociedad tirando a anciana, en decrecimiento, más del "sol poniente" que del "naciente". Filipinas, en cambio, es el paradigma del caos, del ruido y de la cacofonía, la simpatía, la risa y la música, del lío continuo, si no de la suciedad sí por lo menos de una cierta relajación en la limpieza, del mal llamado tercer mundo con mayúsculas, de un país con una población joven, divertida, energética y en crecimiento. Si exceptuamos que ambos son archipiélagos sitos en el Pacífico con unas 7.000 islas cada uno, con mucha población -130 disminuyentes millones Japón y 108 crecientes millones Filipinas, casi todos ellos bajitos-, con volcanes y terremotos, estos dos países se parecen entre sí como un huevo a una castaña.