22 de abril de 2009

A las puertas del Sahara

Hace diez días que salimos y ya estamos a 2000 kms de Donosti, en las puertas del Sahara.

Hemos pasado por sitios conocidos - Casablanca y Marrakech - y como novedad hemos subido el Jebel Toubkal (4.167 m) en el Alto Atlas, la montanya mas alta del norte de Africa y con mas nieve de la esperada.



Ahora escribimos desde Mirleft, un pueblo costero de lo mas relajado y con unas estupendas playas solitarias donde coger fuerzas antes de empezar a cruzar el Sahara, camino de Mauritania. M-a-u-r-i-t-a-n-i-a, que bien suena.

Conocimos tambien Essaouira y nos gusto, como a taaaantos otros extranjeros que pululaban por alli, y no nos extranyo que se hubiera filmado un monton de peliculas en un lugar tan fotogenico. Sus murallas, los canyones, los torreones, el puerto, las callejuelas de la medina, de lo mas bohemio. Nos tento un curso de kite-surf tanta vela y cometa, pero mis agujetas del Toubkal todavia me duran.

11 de abril de 2009

Con un par


-“Con un par.” Esta es la muy castiza y elocuente frase que, para unos cuantos amigos, ha suscitado el anuncio de nuestro viaje por tierras africanas. No tanto por el destino, que también, sino por el coger un sabático y dedicarse a lo que uno realmente quiere hacer. Hay un cierto contrasentido en eso de tener que tener valor para hacer lo que uno realmente quiere hacer, pero parece que la muy cochina vida siempre nos dirige por derroteros no deseados y para salirse de ese surco cada vez más profundo de lo cotidiano y de lo que comúnmente se entiende como “lo responsable”, hace falta “tener un par”. En fin, no lo sé, pero seguro que el no tener ni hijos ni hipotecas ayuda a tomar la decisión…

El caso es que nos vamos de viaje por África. No voy a entrar en la discusión de si es de viaje, de turismo, de “vivencias y experiencias” (horror) o de qué, pero sea como sea, este lunes volamos desde Madrid a Casablanca. Desde ese punto, y utilizando transporte público terrestre ahí donde se pueda, el itinerario se resume en una “V” zigzagueante, bajando por el oeste desde Marruecos a Sudáfrica y subiendo por el este hasta Egipto. Más o menos. Mucho más concretos no podemos y no queremos ser, pues parte de la gracia es ir decidiendo sobre la marcha los caminos, los destinos y los tiempos. Además, parece que África nos sorprende continuamente con guerras y pacificaciones, temporadas de lluvias y sequías, procedimientos de entrada a un país caprichosamente volubles y otras zarandajas similares, que añaden algo de sal y pimienta al viaje pero que hacen que cualquier planificación termine siendo un ejercicio inútil. Así que paciencia y ya os lo iremos desvelando en este blog.