13 de abril de 2014

Muchas vueltas da la vida, las vueltas dan mucha vida

Hace ya una eternidad que volvimos de aquel periplo africano, sobre cuyas empresas y tribulaciones, como modernos Maqrolles, os relatábamos en las anteriores entradas de este blog. Desde que volvimos a mediados de 2010 hemos vivido un año y pico en Brasil, hemos disfrutado de nuestras familias y amigos en Donosti, hemos hecho algún que otro viaje aquí y allá y, en fin, hemos trabajado unas y, ejem, zanganeado otros.
Fahrradmanufaktur TX800: una caña de bici (esperamos)

Pero no hay vacuna que valga contra la enfermedad del viaje, el gusanillo estaba ahí dando la chapa, así que, impotentes ante el gusanillo y siguiendo la gran sabiduría que contiene el retruécano del título, nos vamos a dar una vuelta por esos mundos y, esta vez, en bici. Genial, ¿no?

Bueno, seguro que a la mayoría eso de recorrer el mundo en bici, sufriendo las inclemencias del tiempo, subiendo cuestas un día sí y otro también, con las posaderas hechas un ecce hommo, durmiendo más de una noche en una tienda de campaña en mitad de la nada o en hoteles de dudosa higiene, comiendo instant noodles hasta que te salen por las orejas y un largo etcétera de incomodidades, no os parece precisamente la mejor manera de disfrutar de la vida. Estupendo, no vamos a intentar convenceros. Está muy bien que seamos todos distintos y nos gusten actividades diferentes...