8 de agosto de 2017

Laos de sur a norte: de capitales soporíferas, ciudades monumentales, etnias, ríos y montañas

El pulso de Vientián, la capital laosiana, es más bien bananero. Relajado, si uno quiere ser políticamente correcto. Hasta el tráfico de la capital se mostraba en estado semicomatoso: ni un atasco, ni una mala palabra al volante, ni un movimiento agresivo, literalmente ni un solo bocinazo en los días que ahí estuvimos. Paz y relax. Todo lo cual es estupendo, salvo que seas un jovenzuelo con ansias de marcha, discoteca o glamour. Como obviamente no es el caso, para nosotros Vientián resultó ser el perfecto lugar de descanso, capricho gastronómico (nada extraordinario, claro, pero salir de la dieta de sopa de fideos y arroz frito siempre resulta motivo de alborozo), revisión de alguna cosilla en las bicis, y consecución de imperativos administrativos, esto es, visado de Tailandia y extensión del visado de Laos, ambos conseguidos rápidamente y sin problemas.