27 de diciembre de 2014

Bella (¿e infeliz?) Bulgaria

Hay pocas cosas tan deprimentes como una mediana ciudad industrial búlgara en un día de mal tiempo cuasi invernal: calles vacías, fábricas abandonadas, centrales creo que de carbón en mitad de la ciudad, basura por demasiados lugares, edificios de apartamentos prosoviéticos a medio terminar o simplemente machacados, cero mantenimiento de nada,... Pareciera que acabara de caer una bomba sobre la ciudad. Seguro que en verano estas poblaciones tienen otra cara, pero no es la que nos ha tocado ver.

Pernik es una de esas ciudades. Su fuerte es la siderurgia, y supongo que es más barato trasladar la producción de la vieja fabrica a una nueva que mantener el edificio. Y así está, con unos cuantos edificios destartalados en mitad de la ciudad. En fin, tal vez sea por ciudades como esta por lo que los búlgaros se encuentran entre los más infelices, del mundo, según el informe de la ONU que mide la felicidad mundial. Está en la posición 144 de un total de 156, por detrás de encantadores países como Afganistán, Irak o Zimbabwe.

10 de diciembre de 2014

Macedonia: ensaladas, esculturas y alguna cosa más

No hicimos ningún recuento, pero probablemente la bandera que más se ve en Macedonia es... la albanesa. Y se ven más mezquitas que iglesias ortodoxas, a pesar de que la mayoría de los macedonios profesan esta religión. Y es que montones de albaneses van a Macedonia a buscar trabajo, en donde, con salarios de 25€/día, les da para ahorrar y enviar dinero a casa.

Esta presencia albanesa (aproximadamente el 25% de los dos millones de habitantes de Macedonia), junto con la de los gitanos, turcos, serbios y otros, crean, bueno, una ensalada de frutas ;o) que a veces convive en paz y armonía... y otras, no tanto.

1 de diciembre de 2014

Albania: the good, the bad and the ugly

Del "Monte Negro" pasamos a "Albus", de donde proviene el nombre de Albania, así bautizada por los romanos por lo blanco de sus nevadas montañas.

Es Albania otro país con tintes misteriosos, pues era un país cerrado y prohibido, de aquellos que aparecían en los pasaportes de los tiempos de Franco con un "este pasaporte es válido para todos los países del mundo, excepto para..." seguido de un montón de países comunistas y, entre ellos, Albania.

27 de noviembre de 2014

Montenegro

Ya solo el nombre, Montenegro, resulta
evocador, como de cuento, una suerte de Sildavia de Tintín, entre medieval, aventurero y, siendo un "monte negro", también un poco siniestro. Antes de llegar al país uno está convencido de que los montenegrinos van por la calle a caballo, con cota de malla, lanza y estandarte.

Una vez dentro de sus fronteras, el paisaje, sea natural o urbano, no te defrauda, todo lo contrario: ciudades amuralladas con imponentes montañas tras ellas; picos de más de 1.500m a pocos metros del mar Adriático, inmejorables atalayas para vigilar si vienen los piratas; inexpugnables bahías tan encajadas entre montes que parecen fiordos; el mayor lago de los Balcanes, compartido con Albania y centro de contrabando en otros tiempos,...

20 de noviembre de 2014

De montañas y mares, religiones y guerras...y bureks

Aunque la entrada en Serbia fue acompañada de una buena sonrisa del aduanero, cielos azules y horizontes lejanos, todo comenzó a "engrisecerse" conforme nos acercábamos a Belgrado. Ciudad de más de millón y medio de habitantes, no nos pareció especialmente bonita, ni sus monumentos algo memorable, ni los pocos recuerdos de la guerra, en forma de edificios medio derruidos, algo especial. Pero eso mismo le quita presión a la visita y uno se dedica a pasear agradablemente y sin prisa por sus concurridas calles, llenas de gente y de ambiente. Y a disfrutar del desayuno en el hotel :o) Y es
Entrando a Belgrado cruzando el Danubio
que las millas acumuladas de Bego nos permitieron dormir tres noches en un pedazo hotel de la capital serbia y cada mañana, desde la terraza, un desayuno pantagruélico nos iluminaba el día.

Eso sí: acostumbrados a los pueblos de las zonas rurales, poblados por mayores y algunos niños, pero poca gente joven, la capital nos dio la sensación de rezumar vitalidad, energía y juventud. Belgrado es famosa por su marcha nocturna, algo que, ejem, me temo que no catamos. ¡O tempora, o mores!, que dicen los cursis.

31 de octubre de 2014

Otoño en Rumanía entre montañas, bosques, monasterios y castillos

Rumanía no es ni mucho menos solo eso, montañas, bosques, monasterios y castillos, tiene mucho más; pero algún título había que poner y la neurona da para lo que da.

Entre alguna que otra frase célebre, Descartes dijo que "los viajes sirven para conocer las costumbres de los distintos pueblos y para despojarse del prejuicio de que sólo en la propia patria se puede vivir de la manera que uno está acostumbrado." Gran verdad; yo recetaría unas buenas dosis de viajes a más de uno. Y Rumanía, que no siempre parece gozar de la mejor imagen en nuestro país, estaría alta en la lista de candidatas.

6 de octubre de 2014

Pacífica Ucrania

Ucrania es, con aproximadamente 600.000km2, el segundo país más grande de Europa. La distancia entre, por ejemplo, Mukachevo en el oeste (la primera ciudad que nosotros pisamos viniendo de Eslovaquia) y Sebastopol, en Crimea, es de 1.400km. Lejos del conflicto del este del país, y con turistas nerviosos con la sola mención de Ucrania, se nos antoja una estupenda oportunidad para visitar un país sin problemas y sin turistas...

Y además muy barato. Su moneda, la hrvynia, ha perdido en lo que va de año 46% de su valor frente al dólar. Así que durmiendo en hoteles razonables, comiendo rico y no preocupándonos de nada, hemos gastado unos 15€ por persona y día. Nada digno de mención en otros continentes, pero en la vieja Europa no es habitual, desafortunadamente. Así, un vino en una terraza en el centro de Lviv cuesta 0,36€, el tranvía cuesta 0,12€, medio litro de cerveza 0,50€, buenos hoteles (equivalente a un 3 estrellas) 12-18€, una cena para dos unos 8-10€, etc.

21 de septiembre de 2014

De lo que aconteció en Eslovaquia

Ya era tarde y la noche se acercaba. Con el mismo huso horario, pero algunos kilómetros más al este que Donosti, en septiembre el sol se pone en Eslovaquia a las seis y pico. Nos encontrábamos en una zona rural y un tanto perdida del oriente eslovaco, cerca de las fronteras con Hungría y Ucrania. Vamos, que las grandes cadenas hoteleras, los Hilton, Sheraton y Meliá de este mundo no han llegado por aquí. Pero la pensión Pepe, tampoco. El tiempo era perfecto para acampar, pero prácticamente sin víveres (solo el cuscus que, inasequible al desaliento, nos acompaña desde nuestra salida, tras unos 5.500km y 26.000m de desnivel) y sin agua, lo fácil era buscar una pensión con restaurante. Ja, ja. Preguntamos a una adolescente, pues se supone que los jóvenes hablan inglés. Not a f*** word. El siguiente fue un hombre, que tenía más vodka del debido en el cuerpo, no hablaba más que eslovaco y escupió al oir hablar del pueblo sobre el que preguntamos si tenía o no alojamiento, dejando claro lo que pensaba sobre Novosad. Después una familia, que rápidamente hizo mutis con cara de circunstancias. Por fin apareció un hombre en bici, Patrick, que no hablaba inglés pero sí francés. Patrick resultó ser el cura del mencionado Novosad y nos invitó a dormir sobre el césped que rodea la iglesia. La Iglesia siempre al rescate, incluso de unos descreídos como nosotros... Eso sí, el sacerdote nos preguntó abiertamente sobre nuestro estado civil. Qué pena.

10 de septiembre de 2014

Szczyrzyc y alrededores

Para aquellos que no sean realmente unos fieras en geografía, nos estamos refiriendo a Polonia. Szczyrzyc es, os lo creáis o no, un pueblo de ese país. Sus habitantes se llaman... bueno, realmente no conocemos a ninguno, así que no os podemos decir sus nombres, pero su gentilicio tiene que ser un trabalenguas absolutamente imposible, de esos que te hacen un nudo en la lengua.  Si a ello añadimos que sus apellidos no hay blas que los entienda (una vez conocí a una polaca que se presentaba como Sra G., así, sin más, pues nadie podía pronunciar su apellido fuera de su país), los pobres polacos seguro que sufren de crisis de identidad allende sus fronteras.

31 de agosto de 2014

Volvemos a Alemania

Aquí seguimos, pedaleando por la civilizada Europa, poca aventura, pero todo muy agradable, sencillo, atractivo..., y tirando a caro. Hay tanto para ver por todas partes, que casi la principal dificultad es decidir la ruta.

En esta ocasión nos ayudó a decidirnos Nadja, una amiga de Leipzig que más adelante visitaríamos en esta ciudad, al sugerirnos que saliendo de Chequia nos metiéramos por la ruta ciclista del Saale. Ésta comienza en el norte de Baviera, a pocos kilómetros de la frontera checa, para terminar unos 400km más allá, hacia el norte, desembocando en el río Elba. Nosotros la abandonaríamos antes, para ir a Leipzig.

21 de agosto de 2014

Luces de Bohemia


Un título bastante manido, ¿no?, pero es que describe muy bien estos días por la República Checa: lo llamamos "de Bohemia", porque es la zona de la República Checa que hemos visitado y hablamos de "luces" porque nos ha encantado.

Pero vamos por partes. Escribimos nuestro último relato viajero desde el idílico retiro de un spa (o espá en cristiano) en las boscosas colinas bávaras. (Es duro y abnegado esto del cicloturismo...). Esos bosques bávaros en los que nos encontrábamos se unen con los bosques de Bohemia, por los que más adelante pedalearemos unos cuantos kilómetros, formando así la mayor región boscosa de Europa.

31 de julio de 2014

Por tierras teutonas

En la última entrada os dejamos con "vin et fromage" y ahora os saludamos con "Bier und Wurst". Sí, nuestras abnegadas piernas han pedaleado hasta los países germanos.

Lo decimos así, países germanos en plural, porque además de Alemania hemos pisado en varias ocasiones -estas fronteras son muy porosas- tierras helvéticas y mañana cruzaremos la frontera a Austria.

La Alemania del sur por la que hemos viajado es la quintaesencia de lo "típicamente alemán": las cervezas de medio litro, los pantalones de cuero (los folclóricos Lederhosen, ¿eh?, nada de sadomaso en la conservadora y católica Baviera), los bosques de pino, lagos y montañas, las blancas y recargadas iglesias barrocas, los pueblos de cuento..., y el maldito dialecto alemán del sur que no lo entiende ni su padre.

20 de julio de 2014

Que al pan lo llamen "pain", vale; que al vino lo llamen "vin", bueno...

... pero que al queso, que sabe a queso y que se ve claramente que es queso, lo llamen "fromage", no tiene ni pies ni cabeza, ¿no?

Viñedos de Borgoña bajo amenaza de tormenta
Efectivamente, se nos está ablandando la sesera. Será por tanto pedaleo, todo el tiempo bajo el sol, ya se sabe. Tanto es así que, en fin, no se lo digáis a nadie pero..., nos da un poco de vergüenza reconocerlo..., hasta nos están cayendo bien los franceses. Ea, ya está dicho. Tremendo, ¿no? ¿Será algún virus que habremos pillado por ahí?

Lo cierto es que la gente saluda al ciclista durante todo el día -bon jouuuur-, con ese canturreo tan francés; en las tiendas son amables y serviciales; la gente te ayuda a encontrar las rutas; en los bares se enrollan contigo preguntando por el viaje,... En fin, que la gente es maja. Será verdad esa leyenda que dice que los inaguantables son los parisinos...

28 de junio de 2014

¡Por fin!

El título de esta entrada estaba pensado para reflejar nuestra tardía salida de Donosti. Pero dada nuestra vagancia para escribir el blog (las musas no han querido acompañarnos de momento en el viaje)..., bueno, pues que también vale para un ¡por fin! escribimos.

Aunque en un principio estaba prevista para el 12 de mayo, para desesperación de familiares y amigos, que no veían el momento de perdernos de vista de una vez, cuestiones burocráticas retrasaron nuestra salida hasta el 3 de junio.

2 de junio de 2014

FLASH INFORMATIVO - ¡El rey abdica!

Ante la inminente partida, mañana martes 3 de junio, de Bego y Hugo para iniciar su vuelta al mundo en bicicleta, don Juan Carlos I decide abdicar en favor de su hijo.

"Mi reinado pierde sentido" afirmó el rey, quien ha llegado a plantear la instauración de la república, según fuentes de Zarzuela.

A pesar de las presiones recibidas, Bego y Hugo deciden no postergar más su salida y empiezan a pedalear mañana.

13 de abril de 2014

Muchas vueltas da la vida, las vueltas dan mucha vida

Hace ya una eternidad que volvimos de aquel periplo africano, sobre cuyas empresas y tribulaciones, como modernos Maqrolles, os relatábamos en las anteriores entradas de este blog. Desde que volvimos a mediados de 2010 hemos vivido un año y pico en Brasil, hemos disfrutado de nuestras familias y amigos en Donosti, hemos hecho algún que otro viaje aquí y allá y, en fin, hemos trabajado unas y, ejem, zanganeado otros.
Fahrradmanufaktur TX800: una caña de bici (esperamos)

Pero no hay vacuna que valga contra la enfermedad del viaje, el gusanillo estaba ahí dando la chapa, así que, impotentes ante el gusanillo y siguiendo la gran sabiduría que contiene el retruécano del título, nos vamos a dar una vuelta por esos mundos y, esta vez, en bici. Genial, ¿no?

Bueno, seguro que a la mayoría eso de recorrer el mundo en bici, sufriendo las inclemencias del tiempo, subiendo cuestas un día sí y otro también, con las posaderas hechas un ecce hommo, durmiendo más de una noche en una tienda de campaña en mitad de la nada o en hoteles de dudosa higiene, comiendo instant noodles hasta que te salen por las orejas y un largo etcétera de incomodidades, no os parece precisamente la mejor manera de disfrutar de la vida. Estupendo, no vamos a intentar convenceros. Está muy bien que seamos todos distintos y nos gusten actividades diferentes...