2 de junio de 2010

Etiopía, fin de trayecto

La imagen que muchos tenemos de Etiopía es la de la pobreza y el hambre, de los niños barrigones cubiertos de moscas, de los paisajes desolados y yermos. Desde luego, pobreza se ve en las calles de Addis Ababa, en el campo, en las zonas turísticas, absolutamente por todas partes. Pordioseros, locos y desarrapados, descalzos, sucios y deformes, muchos tirados en mitad de la calle durante el día y más durmiendo en ella cada noche. Continuamente peticiones de ¡1 Birr, 1 Birr! (0,06€), de botellas vacías de agua, niños muy pequeños trabajando como limpiabotas, porteadores, arando la tierra... Sobre todo en el ambiente rural (más del 80% de la población) lo único que hay en exceso es pobreza. En consonancia, la ayuda extranjera representa más del 90% del presupuesto del gobierno.

Pero esta es sólo una cara, la cara triste, de la moneda. Etiopía tiene también su "gente guapa" (muy guapa), sus barrios chic en Addis, sus palacios, iglesias y monumentos, impresionantes paisajes verdes y rebosantes de agua, etc.