21 de septiembre de 2014

De lo que aconteció en Eslovaquia

Ya era tarde y la noche se acercaba. Con el mismo huso horario, pero algunos kilómetros más al este que Donosti, en septiembre el sol se pone en Eslovaquia a las seis y pico. Nos encontrábamos en una zona rural y un tanto perdida del oriente eslovaco, cerca de las fronteras con Hungría y Ucrania. Vamos, que las grandes cadenas hoteleras, los Hilton, Sheraton y Meliá de este mundo no han llegado por aquí. Pero la pensión Pepe, tampoco. El tiempo era perfecto para acampar, pero prácticamente sin víveres (solo el cuscus que, inasequible al desaliento, nos acompaña desde nuestra salida, tras unos 5.500km y 26.000m de desnivel) y sin agua, lo fácil era buscar una pensión con restaurante. Ja, ja. Preguntamos a una adolescente, pues se supone que los jóvenes hablan inglés. Not a f*** word. El siguiente fue un hombre, que tenía más vodka del debido en el cuerpo, no hablaba más que eslovaco y escupió al oir hablar del pueblo sobre el que preguntamos si tenía o no alojamiento, dejando claro lo que pensaba sobre Novosad. Después una familia, que rápidamente hizo mutis con cara de circunstancias. Por fin apareció un hombre en bici, Patrick, que no hablaba inglés pero sí francés. Patrick resultó ser el cura del mencionado Novosad y nos invitó a dormir sobre el césped que rodea la iglesia. La Iglesia siempre al rescate, incluso de unos descreídos como nosotros... Eso sí, el sacerdote nos preguntó abiertamente sobre nuestro estado civil. Qué pena.

Acampando detrás de la iglesia de Novosad

El buen cura por lo visto también mencionó en misa (ojo, un martes, que son bastante píos por esta zona) nuestra limitado, cómo decirlo, fondo de armario alimentario. Cuando estábamos ya preparándonos nuestro suculento cuscús, empezaron a aparecer gentes del pueblo que, en perfecto eslovaco, nos regalaron -o lo intentaron- sopa caliente, salami, pimientos, tomates, tocino, pan, cebolla,... Al final apareció el vecino, Vlada, que también hablaba francés, y nos invitó a desayunar (ah, incauto) al día siguiente. Su mujer, Anka, no puso mala cara, sino al contrario, cuando al día siguiente vio acercarse a su hogar a un energúmeno barbudo y sin ducharse tras una noche en una tienda y a su elegante y siempre guapa pareja.

Con nuestros anfitriones, Vlada, Anka, y Vladimir
Todo este rollo os lo contamos para ilustrar la generosidad de la gente (y su inocencia, mira que invitarnos a desayunar), la gozada que es viajar en bici por carreteras secundarias y fuera de los circuitos turísticos, y que casi siempre hay solución. Esto es lo mejor de esta forma de viajar.

La situación hubiera sido seguramente menos placentera cuando unos días antes entramos en Eslovaquia. Poco después de cruzar la frontera entre Polonia y Eslovaquia por su parte más escarpada, las montañas Tatra (High Tatra), comenzó a llover. En esta ocasión sí encontramos alojamiento y comida, pero las excursiones que habíamos planeado desde la base de Tatranska Lomnica quedaron, nunca mejor dicho, en agua de borrajas. La lluvia y la niebla las chafaron. Además de algún paseo matinal, lo único que pudimos hacer fue subir (desde la estación de esquí de Strbske Pleso en el lado eslovaco) al pico más alto de Polonia, el Rysy (2.499m).

La falta de ejercicio no fue excusa para que no nos pusiéramos tibios de brindzove halusky, una
Brindzove Halusky - boom!!
especie de gnochi eslovacos, cubiertos de una espesa salsa o crema de queso de oveja y, para acabar de rematarla, con trozos de panceta encima. Una bomba, pero riquísima, sobre todo cuando hace mal tiempo. Ese mismo queso se come con panqueques de patata, con pirogis (o especie de raviolis a la polaca), con pasta, con lo que sea. Y no me extraña.

Un poco frustrados con el tiempo decidimos dejar las montañas en dirección sudeste. Nuestros siguientes destinos fueron Patrimonios de la Humanidad: la plaza de Levoca, el castillo y el monasterio de Spiš, la iglesia de Zehra. Ah, y un pueblo llamado Kosicka Bella, solo porque nos gustaba el nombre...

De camino, además de muchos bosques y montañas, pues Eslovaquia es un país de bosques y montañas, vimos a muchos roma o gitanos, bien en paupérrimos grupos de chabolas, bien vendiendo setas por las carreteras. Constituyen entre el 1% y el 4% de la población y, por el motivo que sea y por culpa de quien sea, que aquí no estamos para sesudos y complejos estudios sociológicos, están aparentemente tan poco integrados en la sociedad como en casi todas partes.

Zehra, patrimonio de Unesco
Los que sí parecen vivir en una armónica separación, como confirmando lo que fue el llamado "divorcio de terciopelo" de 1993, son checos y eslovacos. Se llevan bien, los estudiantes estudian en universidades de los vecinos y con los que hemos hablado sobre el asunto todos creen que están mejor así, separados, que como antes, todo centralizado en Praga. Tal vez algún checo piense de forma diferente... Curiosamente, la división se llevó a cabo sin ningún referéndum.

Más al este llegamos a la segunda ciudad de Eslovaquia, Kosice, estupenda ciudad con un centro precioso. No en vano fue capital europea de la cultura 2013 (ya he perdido la cuenta de cuantas hemos visitado..., ? tal vez haya demasiadas?).

Y con esta txapa, que menos mal que hay fotos, nos despedimos hasta la próxima...

Entrando en Eslovaquia, y Hugo contento a pesar de verse ya al fondo las montañotas que tendríamos que cruzar
Monte Rysy conquistado, visibilidad 4 metros
Lagos de las Tatra
Levoca, patrimonio de la Unesco
Castillo de Spis, oooootro patrimonio de la Humanidad
Otro de los placeres de pedalear, avistamiento de ¿lechuza o búho?
Entre pueblos
Kosice
Más Kosice
No sabemos quién era mayor, ellas o el tranvía. De la colección "qué viejecito está el parque rodante por estos lares"
Frontera exclusiva para peatones y ciclistas de salida de Eslovaquia

11 comentarios :

  1. ¿De verdad que se llama Kosicka Bella? Qué bonito. Lo que me ha sorprendido es lo moderna que parecía la iglesia que os acogió. Los Cárpatos...la de veces que he planeado ir allá a hacer algún trekin! Hay un par de parques nacionales muy bonitos. A ver si veis águilas que, al parecer, hay muchas.
    Y a seguir asina de bien. Muxus!

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  2. Ay, me olvidaba de saludar a vuestro amigo: Hola Álvaro, yo muy bien y tú? es que no he visto tu saludo hasta hace poco, releyendo algunos comentarios. Y si te quiero o no (que preguntas en la siguiente entrada) pues no lo sé, nuestros encuentros son siempre taaan fugaces en fiestas locas y así...a lo mejor habría que profundizar más... ;-)

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    1. Pero, pero bueeeeno, que esto es un blog serio! Y no una casa de citas!
      (Jajaja)

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    2. Pues no sé yo! Después de verte en la foto delante del expendedor de gomas !!!!! Por lo menos eran de tu tamaño, o no?
      Alex

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  3. El otro día andaba en lo más recóndito de Pasajes Antxo... salía de un pabellón industrial a eso de las 8 de la tarde y era un sitio oscuro, desapacible, inhóspito. Me subí al coche y antes de arrancar vi pasar por el retrovisor un personaje en bici. Acto seguido, le volví a ver a mi izquierda por la ventanilla y no me lo podía creer, pero era un ciclista igualito, igualito que vosotros... con una bici muy parecida, alforjas de colores, una mariconera en el manillar... el siguiente impulso fue bloquear las puertas con llave y marcharme de allí, no como vuestro amigo el cura... ¡Cómo me acordé de vosotros!

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    1. Igualito no podía ser, que nosotros estamos hechos unas máquinas...

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  4. Tiene q ser una gozada y relajante andar en bicicleta por esos caminos. .por cierto, q tal los knedliky? Sabrosones?
    Ando planeando un viaje a los Carpatos con Elsa, ya os contaré.
    Y si me permitis aprovechó para mandar un saludo a mi amigo Alex el alemán

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    1. Muchas gracias e igualmente!!! Alex

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  5. Hola Bego, Hola Hugo,
    Fuerte abrazo!!! Qué linea roja trazada en el mapa-ruta!!!! YA impresiona!!
    Una pregunta a cuenta de vuestro comentario sobre el divorcio Checo-Eslovaco, que denota que leeis en internet los avatares referendumeros locales: Económicamente, materialmente,¿veis mucho más pobre a Eslovaquia que a Chequia?¿La brecha ha crecido o decrecido en este tiempo según cuentan en un lugar u otro?¿Y fuera de lo que os digan en Chequia y Eslovaquia que os dice la "nariz" a vosotros?
    Ya tienes motivo para un parrafito largo......

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  6. Pero, pero, ¡que estamos de vacaciones! Tú quieres que pensemos y todo... En fin, independientemente de las cifras y seguramente mas importante que ellas, parece que los eslovacos están convencidos de que les ha ido mejor con la separación, de que el reparto que se hacía antes era injusto y ahora reciben lo que les toca. Y según las estadísticas, lo cierto es que Eslovaquia sigue siendo más pobre que Chequia, pero también es verdad que el PIB de Eslovaquia ha crecido más que el de Chequia desde la independencia, así que las distancias se van reduciendo.... Realmente, ha sido una separación civilizada y con, parece ser, excelentes resultados.
    Y hablando de separaciones, los de Ucrania están encantados de haberse separado de Rusia. Alguno nos ha dicho que lo que esperan es que Crimea, antes de "volver al redil", forme parte de Rusia un par de años, para que se les quiten las ganas para siempre de volver a ellos.
    Abrazo

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  7. Holaaaa. Que envidia y que recuerdos. A mi me encantó Rumanía, sus enormes bosques y sus iglesias. Me llamó la atención la forma de vida de los pueblos, con carros para llevar a los niños a la escuela y caballos tieando dee arados. Esas mujerucas que parecían sacadas de las Urdes en los años cincuenta. En fin, menos su forma dr conducir que es la peor que he visto nunca (yo no he viajado tanto),me encantó Rumania. Eso si,no se de las bellezas de Ucrania, porque a la que trabaja en casa no la definiría asi. Pero en Rumanía no creo que encuentres muchas,hermanito. Yaaaa, ya se que te basta con la que tr acompaña.:-)♡ A ver que contais dr esas tierras. Muxus Bel ****

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