6 de octubre de 2014

Pacífica Ucrania

Ucrania es, con aproximadamente 600.000km2, el segundo país más grande de Europa. La distancia entre, por ejemplo, Mukachevo en el oeste (la primera ciudad que nosotros pisamos viniendo de Eslovaquia) y Sebastopol, en Crimea, es de 1.400km. Lejos del conflicto del este del país, y con turistas nerviosos con la sola mención de Ucrania, se nos antoja una estupenda oportunidad para visitar un país sin problemas y sin turistas...

Y además muy barato. Su moneda, la hrvynia, ha perdido en lo que va de año 46% de su valor frente al dólar. Así que durmiendo en hoteles razonables, comiendo rico y no preocupándonos de nada, hemos gastado unos 15€ por persona y día. Nada digno de mención en otros continentes, pero en la vieja Europa no es habitual, desafortunadamente. Así, un vino en una terraza en el centro de Lviv cuesta 0,36€, el tranvía cuesta 0,12€, medio litro de cerveza 0,50€, buenos hoteles (equivalente a un 3 estrellas) 12-18€, una cena para dos unos 8-10€, etc.

Haciendo amigas nada más entrar en el país

Entramos a Ucrania desde Eslovaquia por Velke Slemence / Mali Selmentsi, una frontera exclusiva para peatones y ciclistas, en la que no hay las colas y los agobios de las otras fronteras. No tardamos más de cinco minutos en cruzarla. Ayudó que el vista de aduanas fuera directo en sus pesquisas sobre contrabando:

- "Drugi?
- No
- Pistoli?
- A ver que piense..., no, tampoco.
- Pues adelante." Esto lo dijo en perfecto ucraniano, pero yo os lo traduzco simultáneamente para que lo entendáis :o)

Carretera "secundaria" en Ucrania, no significa carretera "asfaltada"
Aunque no hubiera habido frontera nos habríamos dado cuenta de que cambiábamos de país por el estado de las carreteras y por su "material rodante". Quiero pensar que esta región, rural, montañosa y alejada de la capital, Kiev, es de lo más pobre del país y no representa bien al resto... De hecho, la segunda ciudad del país, Lviv o Leópolis en castellano y de la que ya hablaremos más abajo, es otra cosa. Pero las carreteras, según he leído prácticamente sin renovar desde tiempos soviéticos, son de llorar. Una absoluta calamidad. Los borrachos son los únicos que conducen recto, los demás se dedican a sortear los baches. Y vaya baches. Bueno, eso cuando la carretera está asfaltada, que no siempre es el caso. Y encima hay cristales rotos por todas partes (nuestros primeros pinchazos, buaaa). Total, entre los baches y el pavés que reina sobre el asfalto en casi todos los centros de pueblos y ciudades, vamos a salir de este país con el baile de San Vito.

Entre los vehículos vemos muchos Ladas, Volgas, camiones militares soviéticos antiguos, camionetas del año del caldo a punto de morir (o no), carros tirados por caballos,... Con otras marcas y otro estilo, pero en algunos momentos las carreteras eran un déja vu africano.

Lo único positivo de todo ello es que los coches circulan algo (muy poco) más despacio..., aunque el número de cruces y flores que hay en las carreteras rememorando a accidentados, nos recuerdan que no son muy seguras: 5.000 muertos al año; en España con población similar pero muchos más vehículos, creo que son unos 1.100 muertos al año.

Comprando txutxes a la salida del cole
(Por cierto, desde su independencia, la población de Ucrania, con mayor mortandad y menos natalidad, ha caído más rápidamente que la de cualquier otro país no afectado por guerras, hambrunas o plagas. Ha pasado de 52 millones en 1993 a unos 45,8 en 2010, aunque por cuestiones censales se cree que esta cifra esté inflada y puede ser de solo 39 millones.)

Hay también otro tipo de cruces en las carreteras y pueblos: son las religiosas, con Cristo crucificado y todo. Las babushkas se persignan cuando pasan por delante (muy a menudo, hay muchas). Entre estos signos y las muy llamativas iglesias ortodoxas, con cúpulas y tejados de vivos colores azul metalizado, dorado, plateado, etc., uno se pregunta si el supuesto ateismo soviético hizo alguna mella en esta parte de Ucrania o no.
Persignándose al paso de la cruz

El asunto de la religión resulta un tanto confuso para la cuasi homogeneidad religiosa a las que estamos acostumbrados por nuestras tierras. La importante comunidad cristiana de Ucrania se divide en tres iglesias ortodoxas y una católica. Entre las ortodoxas una sigue al patriarca de Moscú, otra al de Kiev y otra tiene el curioso nombre de Autocéfala (porque su obispo no responde a otro obispo de mayor rango), que fue suprimida por los soviéticos y ahora vuelve a cobrar fuerza. Para complicar las cosas un poco más, 5 o 6 millones de ucranianos pertenecen a la Iglesia Uniata, Católica Ucraniana o Griega Católica, que sigue el rito ortodoxo griego pero también al Papa de Roma. Total, que uno nunca está muy seguro de qué tipo de iglesia está visitando. Aunque da igual, porque todas son una preciosidad, con un cierto exotismo oriental.

Adiós, adiós...
Otra cosa que nos llama la atención es la aparente falta de interés por nosotros de una mayoría de gente. Ya sé que a vosotros os pasa lo mismo (!), pero generalmente, sobre todo en una zona en la que no hemos visto a ni un solo cicloturista, pues pasan dos tipos vestidos de marcianos con bicis cargadas hasta arriba y la gente, en otros lugares, mira. Aquí algunos miran, pero muchos ponen esa cara de póquer al estilo soviético: "si no miro, seguro que no me cae un marrón".
Reclutando

Para el visitante, el oeste de Ucrania muestra bastante normalidad, aunque hay detalles que salpican esta normalidad con recordatorios de lo que ocurre en el este del país. Se ven carteles reclutando soldados, muchas banderas y escudos de Ucrania, colectas para comprar uniformes o material para las desprovistas fuerzas ucranianas, memoriales y monumentos para los muertos de Maidan, en los mercados se puede comprar papel higiénico o un felpudo con la cara de Putin impresa..., La pena es que no podemos hablar con la gente (pocos  hablan inglés, o son muy tímidos para lanzarse a hablarlo) y las noticias no las entendemos...

Cómo pedir desayuno con una tablet, de la colección "qué bien que llegaron
las nuevas tecnologías y los diccionarios descargables del google translator"
Y hablando de idiomas, un tal Emerson dijo aquello de "Ningún hombre debería viajar sin haber aprendido el idioma del país que va a visitar, de otro modo se convierte voluntariamente en un grado de bebé, tan incapaz y ridículo." Así estamos nosotros, luchando con el ucraniano y preguntándome por qué no fui menos perezoso y aprendí un poco de ruso, algo que nos hubiera venido muy bien aquí, en todos los países eslavos, en Asia Central... El inglés, desgraciadamente, no es la lingua franca en todo el mundo.

Cambiando de tercio, la comida es rica, pero no creo que vaya a ganar ningún concurso gastronómico, por lo menos de momento. Obviamente, el clima ha influenciado la comida y, como dice un crítico londinense, es lo que uno come antes de irse al monte a pelear con osos. Bueno, no sé si tanto, pero os hacéis una idea. Buenas
Borshch, sabe mejor de lo que parece
sopas, comenzando por el internacionalmente conocido borshch, generalmente servido con smetana (nata agria), hasta el cerdo preparado de bastantes formas, pasando por panqueques o raviolis (de patata, de queso, de setas, de caviar rojo,...). Bastantes tipos de pan y papillas de cereales (avena o el más común trigo sarraceno o alforfón) salvan los desayunos.

En cuanto a las bebidas, además de las cervezas, los vinos y, por supuesto, el vodka, algo bastante típico, por lo menos del sur, es el kvas, que es una bebida ligeramente alcohólica hecha de azúcar y pan negro viejo fermentado. Suena horrible, pero es rico y refrescante.

Hacia la boca del lobo, no queda otra
Pero volvamos al itinerario. Desde Mukacheve empezamos a recorrer el suroeste del país, hacia Khust y después a los Cárpatos. Aunque al principio nos hizo buen tiempo enseguida cambió y pasamos tres días encerrados en un hotel perdido de las montañas, en la zona de la etnia Hutsul, mientras fuera llovía y dentro terminábamos de curarnos de sendos catarros.

Nuestro siguiente destino fue Rakhiv (en donde los ucranianos afirman, según otros erróneamente, que se encuentra el centro geográfico de Europa) y de ahí, cruzando montañas y más montañas por caminos de cabras u horrendas carreteras, a Tatariv, Zaroslyak, Verkhovyna, Kolomyya,... El otoño se nota ya y las montañas están poco a poco añadiendo el amarillo, el ocre y el marrón a la paleta de verdes. Nogales, castaños, manzanos y todavía algún ciruelo despistado nos atacan con sus frutos cuando pasamos por debajo de ellos, y las parras con las que indefectiblemente las casas de los pueblos visten sus entradas están cuajadas de uva. Desde luego de hambre no se van a morir por estos lares.
Bajando del monte Hoverla. Dónde estaba el camino?

Además de los colores, el otoño nos recuerda que los días empiezan a ser fríos, sobre todo por las mañanas, cuando no es raro que el termómetro marque los 3 o 4 grados. En septiembre. En el monte Hoverla (pico más alto de Ucrania con 2.061m) nos cayó una nevada. Creo que habrá que ir pensando en dirigirse al sur...

... pero nos fuimos al norte. Dejamos las bicis aparcadas en Kolomyya y nos fuimos unos días a Lviv, para muchos la capital cultural de Ucrania. Nos gustó mucho; tiene un aire a Cracovia, Wroclaw o Praga, con cantidad de monumentos y una arquitectura muy interesante. Sufrió menos a los soviéticos y se nota. Fue además ver otra Ucrania, urbana, razonablemente elegante y sofisticada, muy distinta a la rural, montañosa y boscosa de los Cárpatos.
Terrazas de Lviv
Nos hizo bastante frío pero, con mucho sol, daba gusto sentarse en los muchos cafés que pueblan la ciudad. Y si, a pesar del sol, todavía tenías frío, te daban una mantita. Un lujo...., aunque tiene bemoles que te tengan que dar una manta en septiembre. No quiero saber cómo puede ser en pleno diciembre....

Saliendo de Lviv para volver a Kolomyya, gran carrera hasta la estación, casi perdemos el tren, la falta de costumbre. Qué bien se viaja en bici, sin horarios, sin rigideces... A pesar de ello, desde Chernivtsi (a la que llegamos en bici, claro) nos cogimos un bus hasta Kamyanets-Podilsky, ciudad que, aunque la Lonely Planet dice que los poetas se quedan sin adjetivos para describir su belleza (o tal vez por ello), nos dejó un poco fríos. De vuelta a la interesante Chernivtsi, tras visitar la bien conservada fortaleza de Khotyn, escenario de varias películas de temática medieval, recogimos las bicis y esta vez sí, nos fuimos p'al sur, a Rumanía, desde donde os escribimos.

Un abrazo
El fuerte de Khotyn, donde estaban filmando una peli
Haciendo amigas con la abeja Maya y su hija..., en lenguaje de signos
Primer pinchazo
Sin barreras
Vimos más de un puente caído, con otro nuevo al lado
Época de recogida de manzanas
Cementerio ortodoxo
Llegando a los Cárpatos
Y otra iglesia
Por fin asfalto! Ahí todavía no sabía que se acababa a los 300m
Y otra iglesia más
"- Que mires a la cámara!!". Iglesia de Rakhiv
Hay que estar muuuuy loco (sin nieve impresionan aún más)
Verdes valles de los Cárpatos
Tres veces preguntamos si estaría abierto el refugio al pie del monte Hoverla...
Subiendo al monte Hoverla
Otra cima de los Cárpatos conquistada, y aún faltan los Cárpatos rumanos
Caras conocidas en el papel higiénico
Todavía hay metas
Casitas moñoñas
No son fáciles de pedalear
Otra casita moñoña
Venta de mantas y cojines hutsules de lana a las puertas de las casas, de la colección "qué pena me da no poder comprar nada y llevármelo a casa"
Otro anuncio reclutando, nos imaginamos...
Partidas de ajedrez en una de las principales avenidas de Lviv
La ópera de Lviv
Unos críos...
Aprendiendo a conducir (con "y" en vez de "L") en un Lada. Muy realista.
Recogida de donaciones para los soldados. Por todas partes.
Tranvías por el mero mero de Lviv
Lviv desde lo alto de la torre del ayuntamiento
Viejísimos tranvías conducidos en su mayoría por señoras
El cementerio de Lviv. Tumbas de hace siglos en un vergel.
A ver... cómo era todo esto de viajar en tren?
El otoño ha venido y nadie sabe cómo ha sido.
Castillo de Kamayanets-Podilsky
Hemos dicho que había iglesias?
El interior de la catedral ortodoxa de Chernivtsi, qué diferente a nuestras catedrales.
La famosa universidad de Chernivtsi

4 comentarios :

  1. Muy buenas a ambos! Alle Achtung (que dicen los alemanotes). Es una pasada. Con la distancia de recorrer Ucrania de punta a punta, me puedo ir de Leverkusen a Burgos. Aunque la verdad es que no sé qué porras haría en Burgos.
    Después de un buen rato, he conseguido traducir el contenido del cartel de la primera foto. Es: Alquiler de equipos de esquí". Pero no sé si se refieren al gorro o al bikini!!!
    Enhorabuena por el primer pinchazo. Espero que tuvierais todavía alguna de las gomas del dispensador!
    Ya me habían dicho que las ucranianas eran las más guapas de Europa (excepto las 3 que tuvimos nosotros de au-pair), y parece que las vais buscando con la cámara.
    He seguido vuestro recorrido en el mapa y es impresionante lo que habéis recorrido de Ucrania, y sigue siendo una mínima parte. A los de pueblo como yo, les queda todo eso grande!
    Ansioso de leer vuestra aventuras rumanas, un saludos teutón!
    Alex

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  2. Comer morcilla. Eso es lo que podrías hacer si fueras a Burgos, lo cual, a decir verdad, no es mal plan.

    O sea que te pasaste un buen rato mirando a la tipa de la foto y cuando te sorprendió Sonia babeando, dijiste que estabas traduciendo el texto. Ya.

    Y sí, me han dicho que las ucranianas están bien (yo solo tengo ojos para mi chica, ya sabes). Creo adivinar quién de vuestra unidad familiar eligió a las au pairs...

    Abrazo

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    1. Alex, una burgalesa soliviantada y algo tímida me hace saber que en Burgos hay más cosas interesantes que comer morcilla: la catedral, el queso y, por descontado, ella misma. Ya ves lo que te pierdes...

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  3. Holaaaa Qué tal por Rumanía? He estado acordándome de m viaje por esas tierras. De sus bosque enormes y de sus iglesias. De las viejas de negro y niños yendo al cole en un carro de caballos colectivo. Lo peor la forma de conducir. Estaban locos. Nunca he pasado tanto miedo. Ya,vosotros habeis viajado más. Aquí seguimos en verano, a treinta grados. Os doy envidia? ???:-) Por fiiiin. Jeje.
    Misión cumplida. Muxus a los dos
    Ah,es la tercera vez que escribo pero se borran al quererlos editar. Bel

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