10 de diciembre de 2014

Macedonia: ensaladas, esculturas y alguna cosa más

No hicimos ningún recuento, pero probablemente la bandera que más se ve en Macedonia es... la albanesa. Y se ven más mezquitas que iglesias ortodoxas, a pesar de que la mayoría de los macedonios profesan esta religión. Y es que montones de albaneses van a Macedonia a buscar trabajo, en donde, con salarios de 25€/día, les da para ahorrar y enviar dinero a casa.

Esta presencia albanesa (aproximadamente el 25% de los dos millones de habitantes de Macedonia), junto con la de los gitanos, turcos, serbios y otros, crean, bueno, una ensalada de frutas ;o) que a veces convive en paz y armonía... y otras, no tanto.


Entrando en el país por el suroeste
Todo resulta un tanto confuso en esta parte del mundo, una región en la que han tenido mayor o menor presencia griegos, búlgaros, turcos, austrohúngaros, yugoslavos (bueno, Macedonia era Yugoslavia hasta que se separó pacíficamente en 1991), albaneses, kosovares (400.000 albano-kosovares se refugiaron en Macedonia durante la guerra contra Serbia). ¿Los macedonios son eslavos, son helenos? Por si acaso, los griegos siguen sin aceptar que Macedonia se llame así, dicen temer una invasión para anexionar la Macedonia griega (o peor aún, robarles su historia) y bloquean su entrada en la Unión Europea y en la OTAN, además de obligarla a bautizarse como FYROM o Former Yugoslav Republic of Macedonia. Los macedonios se frustran y aprovechando el río revuelto, los turcos incrementan su presencia comercial en el país.

Montones y montones de banderas albanesas por doquier
Mientras los albaneses buscan curro en Macedonia, los macedonios emigran, eminentemente a Alemania, Austria o Suiza. De hecho, nos ha sido de más ayuda el alemán que el inglés. A algunos les cuesta admitirlo en un principio y dicen que han aprendido alemán en el colegio o con turistas, pero al rato confirman que han vivido en Alemania, que han trabajado, casi todos, en negro y que volvieron, porque o estaban casados con una macedonia o su padre les obligaba a hacerlo...

Ohrid, patrimonio de la humanidad, desde el castillo
El atento lector recordará que entramos a Macedonia desde Albania, bordeando el lago Ohrid. Así llegamos a la ciudad del mismo nombre, patrimonio de la humanidad. Bella ciudad, con fortalezas, iglesias, anfiteatros y un lago de aguas cristalinas a sus pies, pero seguramente muy diferente a la que hubiéramos visto en verano. Está a 700m de altura, entramos en diciembre, el invierno se acerca y empieza a hacer "fresquito".

Saliendo de Kicevo ataviados para la lluvia
Entre Ohrid y Skopje nos tocó subir un par de puertos, recorrimos zonas de montaña y bosques. Entre el frío y la neblina está todo más apagado, con menos vida, y el camino se hace monótono y gris. Hicimos escalas en Kicevo y en Gostivar, ciudades con muy poco encanto, cuando menos con este tiempo. El hotel cutre de Kicevo no ayudó precisamente a alegrar el ambiente. Dos chicas que nos ayudan a encontrar el hotel nos comentaron que están deseando mudarse a Skopje. Por qué será.

Skopje es desde luego otra cosa. Lo vemos aquí y lo confirmamos más tarde en Bulgaria: hay una gran diferencia, no solamente de tamaño, entre la capital y las ciudades de provincias.

Aunque sea, solo por las estatuas.

Estatuas y más estatuas en los puentes de Skopje
Con el objetivo de hacer la capital más atractiva, el gobierno macedonio decidió embarcarse en un programa de construcción de edificios emblemáticos, museos, plazas, arcos de triunfo, puentes, "barcos" (barcos de hormigón en el río que serán restaurantes) y, sobre todo, estatuas. Muchas. Docenas de ellas. Por todas partes y representando a to' quisqui: héroes, madres de héroes, actores, cantantes, santos, emperadores, pintores, limpiabotas, maternidades, leones, soldados, políticos, deportistas, niños, de todo. Solo en un puente hay 29 estatuas. Hasta hay una competición no oficial entre mochileros a ver quién cuenta más estatuas en un día.

La de la izquierda es Madre Teresa,
disfrazada en una ocasión, antes de
viajar a India por primera vez.
Y después está la Madre Teresa, de origen albanés, pero nacida en Skopje. Además del pastiche de la casa museo en el mero mero, el centro de la ciudad está adornado con docenas de placas con frases de la beata.

Obviamente, la cosa ha causado polémica y la gente se queja de que, además de que están "disneylandizando" la capital, se gaste entre 80€ y 500€ millones (la cifra no está muy clara) en poner bonita Skopje en un país en el que no sobra el dinero y en el que hay mucho por hacer.

De todas formas, Skopje nos gustó. Una parte vieja bonita, oriental, enrevesada, atractiva, con mercados, mezquitas, hamames, fortalezas, pastelerías :o) y ambiente. Y la parte nueva tiene mucha vida, es moderna, agradable, con buenas zonas peatonales y parques.

Y buenos restaurantes. La carne a la brasa y la ensalada shopska (tomate, pepino, queso tipo feta pero en hilos), el tavche gravche (alubias blancas) además del omnipresente burek y los muchos y ricos dulces, nos han iluminado los días meteorológicamente grises.

Ese tiempo gris, aunque por suerte sin lluvia, nos acompañó en nuestra salida de Macedonia hacia Bulgaria, etapa que os contaremos en nuestra siguiente entrada.

Un abrazo.
El fotogénico lago de Ohrid
Iglesia de San Clemente. Una de las 365 iglesias de Ohrid
Otra iglesia de Ohrid, supuestamente la más fotografiada de Macedonia. El sitio se presta.
Mezquitas y cielos grises, lo que más hemos visto en Macedonia
Cielos grises, y Hugo por delante
Y más mezquitas, y más cielos grises
Poniendo color a nuestras vidas. Aunque parezcan tortillas de patata, son sabrosos bureks
El plato nacional macedonio, "tavche gravche", alubias blancas
Kebabs macedonios, el plato más socorrido
La Puerta de Macedonia. Arco de Triunfo construido en este siglo en Skopje.
Estatuas. Más estatuas. Fuentes. Puentes. Arcos. Plazas. Sobredosis.
La entrada al mercado de Skopje
De cháchara en alemán con los tenderos macedonios del mercado, ex pintores del aeropuerto de Düsseldorf
Las chicas del lugar por la parte vieja de Skopje
Skopje desde el castillo, todo obras.
Una puerta de mezquita...
Pequeños sitios que aparecen en mitad de la subida a un puerto y permiten reponer fuerzas


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