9 de marzo de 2017

Bye bye China!

Con el objetivo de evitar las zonas más pobladas del sur de China, desde Hong Kong cogimos un ferry hasta la fluvial Gaoming, ya en China propiamente dicha. Se trata de un distrito río arriba cerca de Foshan, en la provincia de Guandong, también llamada Cantón. Ésta, para el que no lo sepa, es la provincia más poblada de China con la friolera de 104 millones de personas. La zona de su capital, Guanzhou (también llamada Cantón), junto con el delta del río Perla, supone ya 44 abigarrados millones; más de 50 si incluimos Hong Kong. Si es que hay chinos p'aburrir... Además, con una de las mayores y más activas zonas industriales del mundo, todo lo que nos ayudara a evitar esta aglomeración no precisamente bucólico-pastoril y la concurrida frontera entre Hong Kong y Shenzhen, bienvenido fuera.

Los de inmigración revisaron y revisaron nuestros pasaportes con un detenimiento inusual. Hasta achinaron los ojos en un rictus de sospecha mientras les sacaban fotos, imagino que no para un álbum de recuerdos. Mmmmh. Quién sabe qué pasa por la cabeza de los de inmigración (algo, algo, pasará, digo yo), pero posiblemente el tener ya otros dos visados chinos de tres meses cada uno en nuestros pasaportes les hiciera sospechar que de alguna manera estuviéramos falseando nuestro verdadero propósito de visita a China. A mí me preguntaron si venía de negocios. Di que mi innata elegancia puede confundir a cualquiera, pero los pantalones ajados, la camiseta sobada y remendada, las zapatillas de deporte polvorientas y la bici embarrada sobre la que penden mugrientas alforjas con más de dos años y medio de uso les podría haber dado alguna somera pista sobre nuestras actividades. Vamos, que no, que seguramente no pase nada por la cabeza de alguien de inmigración. En fin, temimos que no nos dejaran entrar, pero lo conseguimos.

Por carreteras secundarias
A un primer día invernal, frío, húmedo y gris (Bego estuvo a punto de comprarse un plumífero chino), uno de esos días que generalmente saca lo peor de cada paisaje, le siguieron unos cuantos días secos, soleados y primaverales, ideales para pedalear en camiseta y para disfrutar de esos mismos paisajes, ahora en tonos brillantes y luminosos. Bueno, y para hacernos sufrir más con el frío que vino después.

Habiendo dejado de lado la zona más poblada de Guandong, pedaleamos por buenas carreteras sin demasiado tráfico, cruzamos ciudades de cuarta regional, aunque algunas fueran de dos millones de habitantes, y mucha zona rural, algunos pueblos en pobre estado. Las opulentas y lujosas grandes ciudades chinas quedan muy lejos de estos pueblos. Pedaleamos junto al gran río Xi o río del Oeste, el segundo más caudaloso de China y navegable durante muchos kilómetros, tentándonos a montarnos en una barcaza y navegar río arriba.

Farolillos por doquier para el Festival
Durante los primeros días se celebraba la famosa fiesta de los farolillos. Además de los típicos y atractivos farolillos rojos colgados por todas partes dándole un toque muy chino a todo, nuestros tímpanos tuvieron que sufrir montones de ruidosos petardos durante todo el día. Los siguientes días, aunque menos, hubo también las particulares mascletás a la china, así que los restos de los petardos se acumulaban en forma de pequeñas montañas de papel rojo en todas las plazas y esquinas, acompañadas de un ligero olor a pólvora. Como en Hong Kong, los gallos (2017 es el año chino del gallo), el rojo y las naranjas y mandarinas lo decoraban absolutamente todo.

De la provincia de Guandong o Guangdong (que quiere decir "Expansión hacia el Este") pasamos a la región autónoma de Guangxi ("Expansión hacia el Oeste"). Tanta expansión suena a plan urbano, pero parece que es que China se expandió hace muchos años hacia estas tierras bárbaras del sur y no tenían otro nombre más creativo más a mano. Por cierto, que Guangxi es región autónoma y no provincia porque en ella vive un 90% de la minoría Zhuang y esta calificación les da algunas ventajas, como la de no regirse por la política del hijo único.

Anís estrellado chino secándose. Qué olor!!
Guangxi siempre ha sido una zona salvaje, fronteriza, anexionada a China en 214 a C, en la que históricamente vivían los Baiyue ("los cien yue"), bárbaros que vivían en condiciones primitivas y, según la Wikipedia, hasta "tenían tatuajes". Pues eso, bárbaros y salvajes.

Según entramos en la provincia de Guangxi el paisaje se hizo más rural, las montañas hicieron acto de presencia, las ciudades devinieron pueblos y las carreteras se estrecharon, flanqueadas por bambú y caña de azúcar, esa caña de azúcar que está por todas partes y que unos 50.000 vietnamitas ilegales ayudarán a recoger en la primavera.

Durante bastantes kilómetros los campos y las carreteras nos deleitaron con un olor especial. Es el anís estrellado, una especia nativa de esta zona de China (85% de la producción mundial viene de Guangxi), que se utiliza para unas cuantas cosas: para hacer el tradicional "condimento de cinco especias"; para cocinar la sopa vietnamita por excelencia, el pho; como un sustituto del anís de repostería; y como base para licor (por ejemplo, para el muy francés y muy empalagoso Pastis). Recientemente, también se usa para hacer el Tamiflú, un medicamento para mitigar la gripe aviar. Algunos informes dicen que el 90% de la cosecha lo compra la farmacéutica suiza Roche. Me temo que los vietnamitas se van a quedar sin su sopa.

Venta de una mandarina enana que se come con la cáscara
También aparecieron los árboles frutales, sobre todo mandarinos ("China mandarina") y papayas ("China papaya" suena claramente peor). A éstas últimas les ponen paraguas para protegerlas de los elementos.

El tiempo seguía siendo primaveral y, aunque todavía había algo de tráfico, era un gustazo pedalear. En esta zona volvimos a ser el centro de todas las miradas, pues laowais o gwailos (extranjero en mandarín y cantonés, respectivamente) por aquí no ven muy a menudo, que digamos. En muchas ocasiones el idioma no suponía ningún impedimento y la gente, abierta y simpática, se enrollaba con nosotros. Especialmente mi altura les llama poderosamente la atención... a esta pandilla de enanos..., lo cual se suele traducir en fotos y más fotos, mientras comparan nuestras alturas. Hablando de traducir, el traductor de Google ayuda a romper el hielo aunque no sirva para largas y profundas conversaciones sobre, no sé, filosofía taoista. Lo cual, bien mirado, es casi un consuelo.

"A qué sitios te traigo, ¿eh?", una de las frases favoritas de Hugo
Un día, al doblar una curva, las famosas montañas kársticas chinas aparecieron de repente en el horizonte, pocas al principio, pero rápidamente muchas montañas, pequeñas y picudas, igual que en los clásicos cuadros chinos. Esas primeras montañas las vimos desde la carretera principal, de tal forma que la sensación no es la de esa paz, armonía y serenidad que transmiten esos cuadros, pero tiempo al tiempo, ya llegaremos.

Y llegamos. Yangshuo -y esto empieza a ser una letanía, ya siento repetirme- ya no es la pequeña y coqueta aldea que conocí hace 25 años, en la que solo algunos mochileros pernoctaban tras abandonar el barco que, desde Guilin, descendía por el espectacular río Li, mientras que la gran mayoría de los turistas rápidamente montaban en el bus que les devolvía a esta ciudad. Ahora este pueblo ya no es pueblo sino ciudad, está repleto de turistas, en su gran mayoría chinos, se puede comer en McDonald's o Pizza Hut y comprar todos los souvenirs que quieras. A pesar de todo ello, sigue encajonado en un precioso paisaje de puntiagudas montañas y los paseos y excursiones que se pueden hacer por sus alrededores continúan siendo mágicos, aunque un tanto concurridos. En uno de esos paseos nos fuimos a pasar la noche a Xingping, que se supone que es lo que era Yangshuo hace quince años. Con toda la construcción que está en marcha en este pequeño pueblo pesquero del río Li, ya le queda poco para seguir el mismo camino. De hecho, cuenta con nada menos que una parada de tren AVE a 7 km de distancia. Ay!, si los pintores y poetas clásicos chinos levantaran la cabeza... se darían contra algún andamio, como yo. Pero, como Yangshuo, Xingping está también en un lugar privilegiado, tanto que hasta los billetes de veinte yuanes muestran en su reverso el precioso paisaje que se ve desde este pueblo.

Vista desde el puente que se cruza para entrar a Yangshuo
En Xingping el tiempo cambió y el frío y la lluvia nos obligaron a reposar otro día, buena oportunidad para vaguear y conocer a otros viajeros. El intenso e inesperado frío nos acompañó todavía unos días pero los plazos de los visados mandan y había que avanzar. Qué diferente es pedalear con tiempo primaveral, calorcito y cielos azules a hacerlo con frío, viento y cielos grises.

Cumplimos mil días de viaje en una de esas enormes e inauditas ciudades chinas y lo celebramos yéndonos a un superhotel con buffet de desayuno. Desgraciadamente, un desayuno chino sin ni siquiera café pero sí con fideos, pescados picantes y olorosas sopas, todo ello delicioso pero poco apetecible a esas tempranas horas matutinas para un servidor.

En Nanning, tan grande que hasta nos perdimos el uno del otro.
Afortunadamente el susto duró solo media horita.
Conseguir el visado de Vietnam nos obligó a pasar por Nanning, la capital de Guangxi. Una ciudad cuya población varía entre 800.000, dos millones y siete millones según la fuente a la que acudas, pero que en cualquier caso tiene mucha peña. Nada nuevo en esta parte del mundo. A pesar de ello la encontramos agradable por su gente, verde por sus parques y ambientada por sus chiringuitos callejeros, así que nos acabamos quedando tres noches. Ayudó a este buenrollismo que el visado vietnamita nos lo dieran al instante (les habíamos enviado previamente por email copia del pasaporte y formulario para el visado) y a un coste de menos de la mitad que en Hong Kong.

Como en toda China, en las calles de Nanning abundan las motos eléctricas. Un reciente artículo de El País indicaba que se calculan 220 millones de unidades pululando silenciosas y sin humos por China. Con precios entre 200-600€, autonomía de 60-150km y baterías de quita y pon (todo ello personalizable a gusto del cliente aunque suponga saltarse las reglas, a fin de cuentas estamos en China) y sin necesidad de registros, matriculaciones, seguros ni carnet, resultan geniales para la ciudad... y un dolor de cabeza para muchos otros por el uso anárquico que se les da, circulando sin ruido por absolutamente todas partes y en todos los sentidos. Caos chino en su mejor versión. En cualquier caso, limpias, prácticas, silenciosas, baratas, ¿por qué no hay más en España?

De camino a Vietnam volvimos a toparnos con montañas kársticas al estilo Yangshuo, aunque veladas por esos cielos grises propios de esta época del año, así como con la omnipresente caña de azúcar y un ambiente rural muy agradable. Mañana cruzaremos a Vietnam.

Un abrazo
Una anciana enseñándome sus pulseras. Por aquí les gusta mucho el jade.
En todo el mes no hemos dejado de ver este medio humano de transportar todo tipo de carga.

A pesar de lo dicho sobre la ausencia de extranjeros, en una de esas carreteras nos encontrarnos con dos cicloviajeros (los primeros que vemos en meses) Jules y Tony de Quebec, viajando en nuestra misma dirección, aunque más rápido. Ellos "solo" tenían 6 meses de vacaciones.
Los templos que nos hemos encontrado en esta parte son más funcionales y menos estéticos
La palabra "hotel" no es tan frecuente encontrarla, así que sabemos ya los caracteres que significan hotel, hostal, motel y similares. Aún y todo, la selección se complica cuando en un bloque los cuatro edificios son hoteles. Y cuando por fin te decides por uno, no aceptan extranjeros. Siguiente, tampoco. Siguiente, tampoco. Siguiente, tampoco, llame usted por favor a la policía. Esperamos, la policía llega, autorizan al establecimiento a alojarnos, y listo.

23 euros al mes por las motos eléctricas, en 2-3 años pagada. Es impresionante ver los stocks que tienen. Las venden como churros.

Hemos tenido la suerte de alojarnos siempre cerca de algún mercado. A sus alrededores llegan mujeres cargadas con cestas en sus yugos, que después de pequeños tira y afloja siempre encuentran un hueco donde colocarse.

Para la colección "qué pena me da no poder comprarme nada". El recipiente de metal en primer plano se usaba supuestamente para calentar las manos, llenándolo de agua caliente.
De nuevo, las damas chinas por doquier

En este mes en China no había más objetivo que el área de montañas de Yangshuo, así que ha sido una sorpresa entrar a dormir en ciudades donde paseando nos hemos encontrado con joyitas como este puente, en Chentang

Puente peatonal... en China. Sin manera de frenar a las motos.

En China hay que aprenderse cuatro caracteres importantes, como el de "hombre"/"mujer" para ir al baño, o el de calor y frío para poner la cale en el aire acondicionado. Menos importante es saber cuál es del agua caliente (el de la derecha) y fría, porque rara vez es un reflejo de la realidad.

Pedalear por China nos ha resultado seguro en los más de 5 meses que hemos sumado en nuestras tres ciclo-visitas. Muy respetuosos con nosotros en su mayoría, excepto en los ceda al paso, donde es impresionante ver cómo un gran número de conductores esperan que claves frenos y les dejes incorporarse. Con saberlo evitas accidentes, pero ¿cómo evitar que se te escapen cuatro "improperios" que diría Hugo?

Hasta las nubes se confabulan para hacer el salto más atractivo aún ;)

Esta es la vista desde el puente del Dragón del río Yulong al que tooodo el mundo va a montarse en un raft de bambú y disfrutar del paisaje.

Esta es la vista desde otro puente del Yulong no tan concurrido....

Y este es el puente Fuli, donde todavía a día de hoy puede uno a hacerse fotos de boda sin multitudes

La primera vez que vemos este tipo de cartas

Contrastes

Para ir a Xingping elegimos carreteras secundarias que subían a puntos panorámicos desde donde disfrutar del paisaje

No todas las carreteras secundarias están asfaltadas, pero en general están en bastante buen estado

En Xingping un pasatiempo para los turistas es ver la práctica milenaria de pesca con cormoranes al anochecer. Los cormoranes, a los que previamente les han colocado una argolla en el cuello, se zambullen para pescar. Debido a la argolla no se pueden tragar el pez, que se convertirá en pescado en manos del pescador... Un tanto cruel, no? Durante el día, los pasean para ofrecer a los turistas hacerse una foto con ellos.

Las pequeñas carreteras a Xingping nos dejaron a un lado del río por donde no había puente, pero este ferry se encargó de cruzarnos.

No hemos visto casas antiguas a excepción de las de la foto. Sí hemos visto casillas de ladrillos de adobe medio derruídas, así que imaginamos que eran así la mayoría de las construcciones por esta zona

Ahora la mayor parte de las casas son como la de la foto. Feos edificios de idéntica estructura, con ese entrante en la primera planta, ladrillos sin revestir, o cuando lo está, sin pintar... Y todo para acabar viviendo en muchos casos en la planta baja.

Mahjong, otro juego de mesa chino. Este de lo más moderno, ya que cuando se acaba se abre un agujero en la mesa sobre el que se introducen todas las fichas, se agitan en el interior, y la mesa escupe por los cuatro lados nuevas piezas para cada jugador. En la foto haciendo el paripé, ni idea de cómo se juega!

Estas chicas iban camino de la ciudad vecina de "shopping", y la conductora estudiaba para profesora de inglés.

Toooooodas querían hacerse la foto con él. Mientras comíamos en este pueblo enano, llamaron al hijo de una vecina que estaba de visita. Era un ingeniero que trabajaba en Canadá, y por fin pudimos tener una interesante conversación.

Se sabe cuando una planta está ocupada mirando si le han puesto las rejas. Y nada de uniformidad, cada uno las que se le antoje. Aunque sea el piso número 23. Nos llama la atención esta paranoia en un país que nos resulta tan seguro.

Así como en la frontera de Myanmar era muy usual, en toda esta zona no hemos visto nada de nada de ropas tradicionales, salvo algún sombrero o pañuelo en la cabeza. Pero curiosamente los "porta-niños", siempre muy étnicos.

Una pagoda de siete pisos a un lado del camino

En general los niños pequeños salen corriendo al vernos. Nos asombra cómo tan pequeños pueden ver tanta diferencia de una mirada. Pero ya a partir de cierta edad ningún problema

Seguimos enamorados de la comida china, de la cantidad de verduritas que comen, flores incluídas, de lo fresco que está siempre el tofú y la suave textura que tiene, y en esta parte de China, del excelente uso que le dan a unas cazuelas de barro donde hemos comido berenjenas y setas de morirse de placer.
Y así, entre montañitas, nos despedimos de China por una buena temporada, camino de las montañas de Vietnam.

8 comentarios :

  1. Hola. Bonita entrada. En fotos siempre había pensado que esas montañas eran rocosas, pero aquí veo que están cubiertas de árboles o arbustos. Preciosas.
    Huguito, nunca hubiese pensado que ibas a volver a confraternizar con tanto niño, jeje. Se te ve hasta cómodo:)
    Qué quiere decir el cartel que lleváis en la parte de atrás de la bici?
    En fin,nada más,precioso paisaje y preciosas fotos, como siempre.
    Muxuuus ***Bel

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    1. Hola! Lo de los niños...será porque hablan en chino y no tengo que pretender nada ni mantener conversaciones con ellos.
      El cartel lo llevaban los canadienses de la foto en sus bicis y creo recordar que decía algo así como "china bike trip". Les servía, decían, para empezar a hablar con la gente. En qué idioma, no sé 😀
      Besos

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  2. Que fotacas, como siempre increíbles. Lo del salto bastante trucado, pero bueno, da el pego, jajaja. Nada, solo es envidia. Un saludo desde Atenas.

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    1. Trucado?!?!?! Mi salto!?!!?! Te voy a dar.... 😂
      Un abrazo desde algún impronunciable lugar vietnamita.

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  3. Una vez mas unas fotos alucinantes. No se cuantas fotos tendréis ya, pero la recopilación y visionado de ellas cuando volváis será algo casi obligado. Gracias por ir enseñándonos el mundo.

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    1. Lo de ver las fotos a nuestra vuelta en plan sesión interminable, por muy buenas que sean, que lo son, mejor no, que ya vamos por unos miles y nuestra amistad sufriría...
      Abrazo!

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    2. Si hombre, digo una selección de las mejores. Ver todas sería difícil, si no imposible. Abraxox.;)

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