4 de junio de 2017

Vietnam: Saigón y el delta del Mekong

Y por fin, tras 1.866 Km pedaleados desde la norteña Hanoi, llegamos a Saigón. Salvo para los acérrimos seguidores del expresidente Ho Chi Minh, dudo que haya nadie que prefiera este nombre al cinematográfico, literario, evocador Saigón para referirse a la capital del sur de Vietnam y su mayor ciudad. Con unos 6 millones de habitantes la ciudad, 14 millones el área metropolitana y nada menos que 7 millones de motos, cumple con las expectativas de lo que los folletos turísticos describen como "ciudad vibrante y llena de energía" -esto es, ruido, caos y follón- que uno ya asume en las ciudades de esta parte del mundo. Así ese aire sensual y exóticamente evocador de algunas novelas del siglo pasado queda un tanto en entredicho, cubierto como está de humos, bocinazos y hormigón. Se parece más al lugar de perdición con ambiente de "última frontera" que dibujan algunas películas de la guerra. La propia zona de hoteles para mochileros tiene su toque sórdido con continuas ofertas de drogas y masajes, masajes de esos que, viendo quién y cómo los ofrecían, a buen seguro eran con "final feliz".

Por si todo ello no fuera suficientemente "hot", Saigón se encuentra en una planicie junto al delta del Mekong, muy cerca del Ecuador, a solo 10 grados de latitud norte y el calor, húmedo y pegajoso, aprieta.

El Palacio de la Reunificación en Saigón
Para no perder la forma, durante los días de descanso nos alojamos en el quinto piso de un hotel de ese barrio mochilero, quinto piso que a los efectos era un séptimo, sin ascensor. Un drama cuando se te olvidaba algo en la habitación y tenías que volver a subir. Como ya hemos comentado anteriormente, la fiscalidad ha contribuido a que los edificios en Vietnam sean estrechos (por ejemplo, en nuestro hotel solo había tres habitaciones por piso) y altos.

No todo Saigón es caos, claro. Hay bonitas calles arboladas, relajantes ríos y canales y unos cuantos edificios notables. Entre ellos se encuentran los pintorescos mercados y coloridos templos budistas y taoístas de Cholon, el histórico Palacio de la Reunificación o el impactante Museo de los Vestigios de la Guerra, uno de esos museos que te deja el corazón encogido tras ver las barbaridades de los americanos con el napalm y el agente naranja.

Dejamos Saigón en dirección suroeste, hacia el delta del Mekong. Con solo 17 millones de habitantes (en 40.000 km cuadrados), el delta aporta un tercio del PIB de Vietnam. Una riqueza agrícola que está en peligro por el uso intensivo de abonos y pesticidas, así como por el cambio climático y una muy controvertida construcción de presas río arriba, algo que contribuye a que el mar se meta ya muchos kilómetros hacia el interior y que se estén salinizando partes del delta. De hecho, en las zonas más pegadas a la costa algunos han cambiado el cultivo del arroz por los camarones, que crecen en agua salobre.

Los mil y un ríos y canales del delta del río Mekong
Podría decirse que el delta del Mekong es el centro mundial del arroz, consiguen hasta tres cosechas anuales y produce alrededor de la mitad del total de la producción de arroz de Vietnam, que es el segundo mayor exportador de arroz a nivel mundial después de Tailandia. De hecho, solo el delta produce más arroz que Corea y Japón juntos. Sin embargo, a pesar de ir con los ojos bien abiertos y a la velocidad de las bicis, curiosamente apenas vimos arrozales, y sí muchos campos de frutales. En ellos y en los mercados -ya fueran mercados flotantes o no-, entre otras delicatessen como rata, serpiente o anguila pudimos ver frutas como plátanos, cocos, mangos, maracuyá, durian, jack, piña, aguacate, mangostán, rambután, lichi, longa, guayaba, guanábana y otras tantas cuyo nombre desconozco. Pero lo que más se ve en los campos es la pitahaya, pitaya o fruta del dragón, una fruta de intenso color y suave sabor, muy fotogénica y llamativa, que nace de un cactus originario de los desiertos mexicanos. Un cactus que crece como loco en el delta del Mekong, a pesar de que no le sienta nada bien el exceso de agua. Misterios de la agricultura moderna.

Café Vong
Con la cantidad de agua que tienen por todas partes (en ríos, canales, humedales, piscifactorías, arrozales), la humedad ambiental y todo lo que llueve, seguro que los habitantes del delta del Mekong ya tienen escamas. De hecho, estoy convencido de que están en un estado evolutivo previo al anfibio.

Estos homos anfibius parecen ocupados -sobre todo ellas, como siempre-, pero no muy estresados. Una muestra de este ritmo bananero son sus café võng, nombre que quiere decir literalmente "café hamaca", esto es, un local en el que la gente sorbe sus cafés mientras se mece suavemente en una hamaca. Una versión actualizada y kosher de los antiguos fumaderos de opio.

Poco a poco, fuimos avanzando hacia Camboya, por la carretera principal o, cuando era posible, por esos maravillosos caminos y carreteras secundarias del delta, vías estrechas junto a ríos y canales, tranquilas y silenciosas -si exceptuamos bocinazos y karaokes-, de vida en la calle dormitando a la fresca sobre una hamaca o jugando a cartas con los amigos, de mercadillos y venta ambulante, llenos de verde y gente simpática y sorprendida al vernos. Como siempre, lo mejor del trayecto y lo que da sentido a un viaje en bici.

Uno de tantos ferries que cogimos en el delta del río Mekong
Así, tras tres meses y casi 4.000 Km de pedaleo en este país llegamos a Chau Doc, muy cerca de la frontera con Camboya. En esta interesante ciudad nos embarcamos en una lancha para, navegando por el Mekong, llegar a Phnom Penh con estilo... y además ahorrarnos el tráfico de entrada a una ciudad de millón y medio de habitantes. Todo ello y mucho más os lo contaremos en la siguiente entrada.

Un abrazo


La entrada a Saigón fue suave, con tramos de tres carriles solo para bicis y motos, y paralelos a la que será la línea 1 elevada de Metro, en construcción con los japoneses y cuya finalización está prevista para 2020. En el estudio de la línea 2 participaron alemanes, se dice que para la línea 3 los vietnamitas probaron con los franceses, y los estudios de las líneas 4, 5 y 6 han sido realizados por ingenierías españolas.
El Banco Estatal de Vietnam con la Torre Financiera (y su helipuerto) detrás
La hermosa Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción en el centro de Saigón, de ladrillo rojo y torres de casi 60 metros de altura, construida por los franceses en 1863. 
Vendedora de telas de charleta en uno de los mercados de Saigón. La mayoría de las mujeres en Vietnam temen al sol, y lo normal es verlas con la cabeza, la cara, los brazos cubiertos y, cuando van con chancletas, llevan medias gruesas color carne.
La hora de la siesta de este ciclotaxista

Paseando por Saigón a uno puede parecerle que ya no quedan edificios coloniales. Para verlos, hay que mirar hacia arriba, y descubrirlos entre los cables, los cartelones, los anexos, y los aires acondicionados. Muchos juegan aún más al despiste, al estar subdivididos y cada porción pintada/decorada de forma diferente.

Impresionante la pagoda de Phuoc An Hoi Quan en Saigón. Y solos.
Ofrendas coloridas de los templos: en primer término, la fruta del dragón
En Vietnam hemos visto muchos templos adornados con espirales de incienso enormes, que tardan días en consumirse y que son de lo más impactante.
Preciosos faroles en una entrada de uno de los templos de Saigón
Para salir de Saigón cruzamos por última vez la calle de los mochileros, Bui Vien. De día no tiene tanta "gracia".

Alguno de los ferries que cogimos para movernos por el delta del río Mekong no los hubiéramos encontrado de no haber habido ya motos mirando al río y esperando algo.

¿Cómo? ¿Que la fruta del dragón viene de los desiertos de México y la plantan en estos humedales? De la colección "Misterios de la Agricultura" 
Muchos cactus estaban plagaditos de fruta del dragón, que estaba siendo recolectada, y alguna de regalo ya cayó. Muy rica.

Nos vamos a mojar y lo sabes ;)
Típica comida de Vietnam que no hemos catado. Se venden vivas, y el comprador tiene la opción de llevárselas así, o que en un plis-plas te las "pelen".

Fruta jack: en  la Nochevieja vietnamita es tradición comerse una por cada campanada :-)
Ratas en un mercado

El porche de un templo taoísta
En la ciudad de Cai Be ya apenas se usa este ferry en el que montamos, sin saber que 500 metros río/canal abajo, había un puente nuevo.
Reciclaje de cartones fluvial.
Transporte de gorrinos fluvial. En la foto el barquero achicando "agua"

Vendedora ambulante de arroz dulce
Versión moderna de los gorros vietnamitas, con coloridos diseños y protección de plástico para la lluvia

En todo Vietnam constantemente se ven vendedores y vendedoras de lotería. En algunas zonas son solo personas con minusvalías, en otras te encuentras con cualquiera vendiendo. Es muy popular por ser la única forma legar de apostar en este país, y por costar poco dinero. Igualmente, los premios son bajos.
Yo estuve por aquí en el 2000 y el mayor cambio que he notado es la poca vida que se hace ya hacia el río, y el poco transporte que hay por canales y ríos. Prácticamente todo el mundo ha cambiado ya su barca por una moto, gracias al montón de nuevos puentes que se han construído.
Por los caminos del delta
La característica proa de casi todas las barcas y barcazas que circulan por el delta
Al ir desapareciendo el movimiento fluvial, los mercados flotantes también desaparecen
Campos de arroz mirando hacia Camboya desde la montaña Sam en Chau Doc, ciudad de Vietnam.
El templo de Chua Hang en la ladera de la montaña Sam en Chau Doc
Y adiós a Vietnam y a la omnipresente imagen de Ho Chi Minh.










6 comentarios :

  1. Que chulo!! Viajazo que os estáis pegando. Viendo las fotos me sigo reafirmando en que Europa occidental es aburrida, preciosa pero aburrida.

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    1. Para viaje el tuyo... A ver si no te hundes en el mar Negro...

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  2. wow! El tamaño de esos jackfruit! Han pasado 25 años desde que estuve en esa parte del mundo. Super para disfrutar de su aventura allí! :-)

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    1. Time to come back! Te veo volando desde Perú...

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  3. buenas!! somos dos chicas que vamos en breve a vietnam en bici tambien! tenemos 3 semanas y media.... habeis subido hasta hanoi?? es factible en el tiempo del que diponemos lo de salir de saigon y volver des de hanoi?... hay buen transporte para cargar bicis y acortar alguna distancia para ver norte y sur?

    GRACIAS

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    1. Hola Dora! Te he respondido en detalle por Rodadas, pero por si alguien se acerca por aquí con la misma pregunta, Hanoi y Saigón están comunicados por tren y se pueden llevar las bicis. En la página seat61.com de información de trenes de todo el mundo, está todo explicado con detalle, y enlaces para comprar los billetes por adelantado.

      No subimos de Saigón a Hanoi pero sí bajamos de Hanoi a Saigón ;) Si echas un vistazo a las dos entradas anteriores puedes ver el detalle:
      - norte de Vietnam: http://aquitanagustito.blogspot.com/2017/04/good-morning-vietnam.html
      - de Hanoi a Saigón: http://aquitanagustito.blogspot.com/2017/05/vietnam-de-hanoi-saigon.html

      Y como te decía por Rodadas, para un cicloviaje de tres semanas por Vietnam, yo iría al norte sin dudarlo. Un saludo y a disfrutar de esos preparativos!

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