15 de junio de 2015

Otro Irán

"He aquí que pasó el invierno, la lluvia ha cesado, las flores salen del suelo, el tiempo de pedalear ha llegado." Así (o casi) lo recomienda el Cantar de los Cantares. E Irán, en esa primavera que todo iraní te dirá que es la mejor época del año para visitar el país, se presta a pedalear.

Entramos en Irán desde Turquía por la frontera de Seru. La frontera es un tanto caótica, siendo justos probablemente sea así solo porque están en obras. Pero dentro del caos, los iranís muestran su cara amable y, cómo no, acabamos hablando de fútbol. Es curioso: antes España o la desconocían o te hacían el signo de los toros. Ahora, automáticamente es Real Madrid o Barcelona. El fútbol es "marca España". Así que la conversación versó sobre si preferimos a uno u otro equipo, cuyas alineaciones conocen al dedillo. Vamos a tener que aprender algo de fútbol...


Acampando junto a lo que era la orilla del lago salado Umnia
Ya desde la primera noche que pasamos en Irán, en Orumiye, nos llamó la atención el bullicio callejero. Mucha gente tiene una idea equivocada de lo que es Irán y se imaginan que aquí hay menos vida que en el claustro de Santo Domingo de Silos un martes de invierno. Sin embargo, las calles de cualquier ciudad están llenas de gente y no solo los fines de semana (jueves medio día y viernes); se sale todos los días a pasear y a mirar subrepticiamente a los paseantes del otro sexo.  Los restaurantes, sobre todo los de fast food de pizzas y hamburguesas, están a rebosar (los de las ciudades; en los pueblos es otra cosa), los parques están muy concurridos y, en fin, la gente socializa y disfruta de la vida. Evidentemente, no hay bares (el alcohol está prohibido) ni discotecas, pero la gente se reúne en los parques y en las casas y se divierte a su manera.

Al día siguiente acampamos en donde hasta hace no mucho estaba la orilla del lago Umnia, el mayor de Irán y uno de los más salinos del mundo, en el que se flota como en el Mar Muerto. Hace unos años desviaron el río que le daba de beber (para dar de beber a los habitantes de Tabriz) y el lago se está secando como el Mar de Aral. ¿Se avecina tal vez un nuevo desastre ecológico?
Billetes. El inferior derecho, que lee 50, es realmente de 50.000 rials

Acampar es sencillo y habitual por estos lares y nos ha permitido disfrutar de bonitos paisajes y, además, ahorrar en un país en el que el alojamiento no es barato. Y, hablando de dinero, lo de la moneda es un lío. En teoría la moneda son los Rials, que en mayo cotizaba a unos 37.000 Rials/€. Es decir, que cambias 300€ y eres multimillonario, con un fajo de billetes en el bolsillo que suman más de 11 millones de Rials. Lo malo es que nadie habla en Rials, sino en Tomans, que equivalen a 10 Rials. Pero como hay tantos ceros, 10.000 Rials muchas veces no son 1.000 Tomans, sino que directamente se convierten en 1 (sin unidad), 20.000 en 2, etc. Además ellos escriben con números árabes, en los que, por ejemplo, un 3 invertido (mirando a la derecha) es un 4 y según como lo escribas, el 6 parece un 7 ¿Y cuando te quieren decir un precio en inglés y confunden los miles con los centenares o viceversa?
Sajad vivía con sus padres, lo que no impedía que invitara a extranjeros y amigos
Con el tiempo te acostumbras a todo ello, pero en el fragor de un regateo uno no siempre las tiene todas consigo. Eventualmente, y más teniendo en cuenta que sufren una importante inflación (hasta hace poco un 40%, ahora algo menos del 17%), le quitarán unos cuantos ceros al Rial, pero de momento...

Con un elevado desempleo, los salarios medios de los que trabajan rondan los 200-400$ mensuales, con honrosas excepciones como aquel ingeniero marítimo retirado que cobraba 1.000$ mensuales de pensión. Es un país tirando a caro y, con la ya mencionada importante inflación, lo va a ser más. A la gente no le sobra la pasta y no parece que sea solo la costumbre y la raigambre familiar la que hace que los jóvenes y no tan jóvenes sigan en casa de sus padres hasta que se casan. Como en España, vaya.

Zonas de Irán no tan desarrolladas como las turísticas
La economía no va todo lo bien que debiera en un país tan rico como Irán, con las mayores reservas de gas del mundo y las cuartas de petróleo, entre otras cosas por las sanciones que siguen sufriendo. Se calcula que la economía de Irán es un 20% menor de lo que hubiera sido sin sanciones. Normal entonces que muchos iranís celebraran ruidosamente por las calles el principio de acuerdo con el 5+1 y la potencial eliminación de las sanciones.

Hussein, un kurdo iraní que vive en Canadá desde hace 28 años, nos cuenta cómo ha hecho bastante dinero (15.000$/mes, dice): compraba ropa usada al Salvation Army (Ejército de Salvación) en Canadá y la exportaba a Irak, desde donde otras empresas las metían de contrabando en Irán. Tanto él como otra gente nos asegura que hay mucho contrabando desde el Kurdistán irakí. Entre otras cosas, el demoníaco alcohol. Los contrabandistas, una vez cruzada la frontera, van
Traje tradicional kurdo con el que me vistió Saadi
hacia Teherán -su principal mercado- en caravanas de coches, cargados con vino y licores, conducen por la noche y, tras untar a algunos policías, la caravana se saca unos 20.000$ limpios (2.000$ por cabeza).

En el Kurdistán iraní se ven muchos hombres con trajes tradicionales kurdos, más que en Turquía. Pantalones bombachos, camisa y una chaqueta sin cuello del mismo color y tela que el pantalón, separados por una faja. Elegantes. Calzan una alpargatas blancas que parecen bastante cómodas. Hay, además, más manga ancha en relación a la vestimenta de las mujeres, su maquillaje, etc., algo extensible a otras cuestiones más o menos anecdóticas, que mantienen a los kurdos algo más "relajados" que en otras zonas de Irán..

Calzado tradicional kurdo, todo textil, como nuestra alpargata
Sin embargo, los kurdos,que en su gran mayoría son sunís, se consideran discriminados frente al resto de iranís, en su mayoría chiís. Algunos nos dicen que con el Sha estaban mucho mejor, con más libertad y más trabajo. Se mofan del gobierno iraní llamándoles jomeinis y, como los kurdos generalmente no tienen barba, sino bigote, también los llaman barbudos.

De todas formas, la situación en la vida cotidiana se ha relajado ligeramente en todo el país, algo que parece que se debe a la acción del nuevo presidente Rohani. Así las mujeres enseñan cada vez más pelo (llama la atención la continua pelea de las mujeres con el ridículamente obligatorio pañuelo, colocándoselo y recolocándoselo una y mil veces, para enseñar la justa cantidad de pelo, ni más ni menos); o si hasta ahora a las mujeres no se les permitía entrar en los estadios deportivos, ahora van a poder asistir a partidos masculinos de voleibol y se espera que pronto puedan ir a más estadios; o la televisión por satélite está prohibida pero tolerada. A veces la policía requisa las parabólicas, pero no impone multas.

Solucionando un tortazo
Después hay "trampas" ya institucionalizadas para hacer la vida más llevadera, como los matrimonios de corto plazo (hasta de una hora, por ejemplo), llamados sigheh y solo válidos entre chiíes, que les permiten echar canas al aire dentro de la legalidad. A los sunís y a aquellos que no demuestran documentalmente un vínculo con la pareja con la que le han pillado, la policía de la moralidad los persigue y multa o condena. Parece que es algo que los jóvenes lo llevan fatal.

Pero volvamos al viaje. En la carretera hemos sufrido un poco. El tráfico es intenso, los iranís no se distinguen por su buen hacer al volante (de hecho se transforman en irresponsables bestias pardas cuando conducen -"voy a ser el primero en pasar sea como sea"-, sobre todo en Teherán) apenas hay autopistas que dejen libres las carreteras secundarias, hay pocos arcenes
Resolucionando el tortazo, algo menos chapucero
asfaltados, etc. Hemos soportado además mucho, mucho, pero que mucho viento, que en algunos momentos nos impedía hasta mantenernos sobre las bicis. En una ocasión, de hecho, una ráfaga de viento me tiró de la bici, dejando mi pata y la de la bici un poco maltrechas, nada que no arreglaran un día de descanso (para mi pie) y un mecánico (para mi bici). Por último, Irán tiene montañas para aburrir,... y nos ha tocado cruzarlas casi todas.

En una de esas carreteras con una ventolera que nos impedía avanzar conocimos a Bavafa. Habiendo sido cicloturista por varios lugares del mundo y presidiendo la federación kurda de ciclismo, además de sacarse la consabida foto con nosotros, nos invitó a su casa en Sanandaj (invitación que no aprovechamos) y consiguió que un amigo/colega suyo nos alojara en Diwandarreh (invitación que sí aprovechamos, pues las alternativas eran un espanto).

En casa de Saadi, con la hija de un amigo haciendo de traductora
Como siempre, es una pena no hablar farsi (o kurdo, lor o cualquiera de los otros idiomas regionales) La mayor parte de las conversaciones son básicas..., siendo generoso con el concepto de conversación. El "Where are you from?" se repite hasta la saciedad, aunque sepan de antemano de donde vienes (la cosa es decir algo en inglés) y "Welcome to our country!", algo que son capaces de decir media docena de veces sin sonrojarse. Por lo demás, muchos parecen buscar la aprobación del viajero sobre su país ("Iran good?") y sonríen como niños cuando confirmas que efectivamente Irán te gusta..

Pareja iraní que nos atiborraron a dulces en una pastelería
A los que son capaces de hablar algo más de inglés, les interesa mucho tu edad, estado civil, profesión, hijos. Alucinan bastante al saber que ni tienes, ni quieres tener descendencia. Para escapar de la pira inquisitorial y quitar hierro al asunto, casi siempre contestamos que nuestros hijos son las bicis. Un tanto penosa la respuesta, pero entrar en profundidades no sirve de nada. También preguntan por tu religión, a lo que apuntamos un neutro "en España todo el mundo es cristiano" pues el ateísmo es anatema y, nuevamente, de poco serviría entrar en profundidades.

Piedras del rezo en una mezquita
Y hablando de religión todas las habitaciones de hotel muestran con una flecha la dirección a la Meca y cuentan con una pequeña alfombra sobre la que rezar y una especie de medallón de arcilla que, colocado sobre el suelo, el pío tocará repetidamente con su frente durante el rezo.

Aunque no alimentemos nuestras almas, sí lo hacemos con nuestros terrenales y pecaminosos cuerpos. Desgraciadamente es difícil degustar las delicias de la comida hogareña persa, con fama de delicada y sofisticada. En los restaurantes generalmente solo te ofrecen kebab de pollo o cordero con arroz. Para evitar esta estricta dieta y dado que en los restaurantes o bien no hay menú o está en farsi, nos metemos en las cocinas, nos van abriendo las ollas y vamos eligiendo. Así a veces conseguimos ricas y densas sopas, alguna legumbre, tomates asados,... Acompañado de arroz, muy rico, por cierto.

Estofado de alubias, 7 tipos de verdura y algo de ternera
Las veces que nos han invitado a cenar, confiábamos en probar algo de auténtica comida tradicional iraní, pero o ha sido, ejem, arroz con pollo entregado a domicilio, o hemos sido agasajados con fast food -pizza, sandwiches y similar-. Parece que es el no va más..., o es lo fácil.

Los iranís ahorran mucho en muebles. Sus casas están cuajadas de alfombras y prácticamente nada más: se come en el suelo sobre un plástico que se coloca sobre la alfombra; se duerme en el suelo sobre un delgado colchón que se coloca sobre la misma alfombra. Lo de comer en el suelo siempre me ha parecido lo más incómodo del mundo: si estiras las piernas, especialmente las mías, al que tienes enfrente le pones los pinreles en el arroz; si te pones de costado, o pierdes una mano para apoyarte o sacas unos dorsales que ni Rambo y olvídate de la
Campamento de nómadas
digestión; y si cruzas las piernas la circulación se resiente, te empiezan a dar calambres y se te duermen hasta las orejas. Gran invento, las sillas. Ah, y también ahorran en cubiertos. Todo se come con tenedor y cuchara; aunque sea un muslo de pollo, no se ve un cuchillo.

Seguimos por Diwandarreh y Sanandaj hasta Kermanshah, todavía en el Kurdistán iraní. A partir de esta zona, pero sobre todo cuando entramos en Lorestán, comenzamos a cruzarnos con nómadas dirigiendo grandes rebaños de cabras y ovejas hacia los pastos del norte. Son alrededor de un millón de nómadas, sobre todo Qashqa’i y Bakhtiyari, aunque también hay nómadas Kurdos, Lores, Baluchis y grupos menores como los Khamseh de Bavanat. Las pastoras visten con ropas de colores y sin chador, aunque todos, ellos y ellas, van cubiertos hasta arriba para protegerse del polvo que levantan los animales.

Mezquitón de Esfahán
Los lores tienen fama de ladrones entre los iranís (creo que los ingleses piensan algo similar de sus lores).

Tras atravesar las montañas de Zagros, con sus imponentes picos todavía cubiertos de nieve, llegamos a la preciosa, monumental, arbolada Esfahán con su majestuosa plaza principal (la segunda del mundo en extensión después de Tiananmen) cuajada de gente, sobre todo al atardecer. Los puentes que cruzan el río Zayandeh y su ribera también están llenos de paseantes y de lugareños que, sobre una manta, hacen picnic. Es un gusto pasear por esa ciudad, en la que rápidamente te sientes como en casa.

Desgraciadamente tuvimos que abandonar Esfahán, en bus, a Teherán para gestionar algunos de los visados de Asia Central: Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán. Los visados, tanto el conseguirlos como los plazos que te imponen, son la pesadilla de cualquier viajero y personalmente los odio profundamente.

Metro de Teherán, ellos para un lado y ellas para otro
En esta ocasión Teherán tenia mejor aspecto que el que recordábamos, más limpio, menos contaminado. Puede que sea así, puede que la vez anterior fuera verano y ahora, en primavera, el cielo esté más limpio. Sí que es verdad que la ampliación del metro ayuda. Los teheranis siguen conduciendo como auténticos sicópatas y cruzar una calle como peatón es un ejercicio de coraje, habilidad, agilidad y suerte, desde luego más peligroso que andar en bici al borde de un precipicio.

En Teherán más que en otros lugares es patente la fiebre que le ha dado a toda iraní con dinero (y a bastantes iranís varones) para hacerse una cirugía estética de nariz. En Irán se operan más de 90.000 narices al año. Lo curioso es que, mientras en Occidente mucha gente aprovecha unas vacaciones para "esconder" la operación, en Irán es un símbolo de estatus y, aparentemente, mucha gente mantiene orgullosa la tirita sobre la nariz más tiempo del necesario. Por lo visto, hasta hay los que se ponen la tirita sin haber pasado por la operación...

Pueblos del desierto
Otro autobús nos trajo de vuelta a Esfahán, desde donde volvimos a darle al pedal. A partir de Esfahán el paisaje cambió radicalmente. El desierto de Dasht-e Kavi, con sus más de 200.000 km2, nos envuelve por completo y con él el calor, los horizontes lejanos, las carreteras interminablemente rectas, los colores amarillos y pardos. No es un desierto arenoso de las películas, sino más bien pedregoso y con matorrales de esos que pinchan, aunque también vimos algunas zonas con preciosas dunas y señales en la carretera de "peligro, camellos" (pero ningún camello ni dromedario; bueno, vimos uno, pero doméstico).

Diferentes aldabones con diferentes sonidos, uno para cada sexo
En esta zona también cambian las ciudades y los pueblos, color arena, con sus paredes de adobe. Las puertas de las casas muestran dos aldabones (llamados "tuk-tuke"), uno alargado y otro redondeado, para diferenciar por el sonido si el que llama es un hombre o una mujer, algo muy práctico en una sociedad tan dividida por sexos y en la que las mujeres se esconden tras un chador.

Asimismo aparecen los "badgirs", o cortavientos, estructuras con un aspecto sorprendentemente moderno a pesar de ser una idea muy antigua, para "recoger" el viento y dirigirlo hacia el interior de las casas o, más comúnmente, hacia los depósitos de agua, los bonitos "ab anbar", y así mantenerla fresca. También pueden verse con los antiguos "yakhchal", grandes estructuras en forma de cono invertido para almacenar el hielo; yakchal es un término usado hoy en día en Irán para los frigoríficos. Todo ello se complementa con los "qanats", una especie de pozos/galerías para extraer el agua desde el subsuelo sin bombearla y transportarla sin que se evapore. Como veis, mucha cultura para gestionar la escasez de agua en el desierto.
Depósitos de agua en medio del desierto

Desde Naeir volvimos a coger un autobús a Teherán, en esta ocasión para recoger los visados de Uzbekistán y Tayikistán y gestionar el de Turkmenistán. Por suerte este último lo podremos recoger más adelante en Mashhad, así que, tras comer con Thomas (alemán) y Michal (polaco), dos ciclo turistas en la misma pelea que nosotros con los visados, abandonamos Teherán en otro autobús a Naeir, en donde nos esperaban las bicis y el equipaje.

Junto a las larguísimas rectas del desierto se suceden bonitos pueblos y ciudades: Anarak, Chupanan, Khur, Tabas. En unos dormimos en la mezquita, que en muchas ocasiones dispone de un cuarto para que fieles, y viajeros no tan fieles, pasen una noche a resguardo del fuerte viento que nos impedía
Anarak, en medio del desierto. Tenía agua salada imbebible
montar la tienda. En otros pueblos dormimos en el "parque", una institución iraní en cuyos quioscos la gente hace picnic, descansa, socializa o, como nosotros, acampa para pasar la noche.

En uno de esos parques la policía decidió que era peligroso dormir. O que nosotros éramos el peligro, quién sabe. El caso es que tuvimos a un policía haciendo guardia junto a nuestra tienda durante toda la noche. Lo malo es que yo no era consciente de su presencia (nosotros pensábamos que nos lo decían de broma) y cuando en mitad de la noche tuve que atender una llamada de la naturaleza, salí medio en bolas de la tienda, hice lo que tuve que hacer ahí al lado (era un parque arbolado y "arbustado") y volví al catre. Bego salió inmediatamente después, por suerte o por su inveterado recato, con más ropa que yo y se encontró al guardia, probablemente todavía atónito por mi desparpajo/desvergüenza. Tenían razón: somos un peligro contra la decencia pública.

Invocando al cielo a ver si soltaba unas gotas
En el desierto -surprise, surprise- hacía un calor brutal y eso que lo cruzamos cuando todavía estamos en mayo. En las peores horas, esto es, más o menos desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde, el termómetro marcaba (al sol, que es donde pedaleamos pues no había ni una maldita sombra) más de 50°C. Si en mayo es ya un infierno ¿qué hará esta gente en pleno verano?

Para combatir el calor (ja, ja, ja) nuestra rutina consistía en levantarnos pronto, descansar al mediodía unas horas y terminar los últimos 20-40 kilómetros a la tarde. En total, y como no teníamos prisa, recorríamos aproximadamente 70-120 kilómetros diarios, aunque a veces se nos escapaba y, ayudados por el viento de cola, hacíamos 160km. La verdad es que nunca empezamos a pedalear antes de las 6... pero el calor se las sabe todas y ya a las 6:30 de la mañana hacía ya un calor potente. El calor implicaba
Paisajes del desierto
que teníamos que transportar unos cuantos litros de agua en botellas y bolsas.., y eso nos hacía sudar más. Mis ropas se llenaban de ronchas blancas de las sales que salían por mis poros... y mis piernas de ronchas rojas por el roce continuo con la ropa sudada. Delicado que es uno. Desde luego, entre el sudor acumulado, la crema de sol factor 500 mega plus y la arena y el polvo del desierto, el pegunte corporal era un poema. Pegunte que se acumulaba al pegunte del día anterior porque acampando en mitad del desierto uno no puede desperdiciar el agua.. Por lo menos los paisajes son una maravilla y dormir en el desierto, con millones de estrellas vigilando tu sueño, un espectáculo.

Tabas es una ciudad religiosa, con un pedazo mausoleo dedicado a la memoria de Hussein, el
Enfundada en un chador para visitar un mausoleo
hermano de Alí. A Tabas se la conoce como "El hogar de la gente religiosa". Todas, absolutamente todas las mujeres de la ciudad visten chador negro (con el calor que hace), razón por la cual para visitar el mausoleo Bego tuvo que ponerse uno... aunque el suyo era blanco con florecitas, muy campestre. Un vecino de la ciudad, un profesor de inglés, nos aseguró que las mujeres de Tabas no visten el chador por religiosidad, sino por miedo; miedo del qué dirán las demás. De hecho, su mujer no lo viste cuando visita otras ciudades.

Saliendo de Tabas por fin el viento se puso a soplar a nuestro favor y las etapas comenzaron a ser de más de 100 kilómetros. En una de esas etapas fuimos escoltados por la policía durante unos 60 kilómetros. Por las policías, para ser más exactos, pues las diferentes policías locales iban pasándonos de unos a otros como si fuéramos el testigo en una carrera de relevos. Es un poco peñazo ir seguido
Policías de la carretera, los de tráfico normalmente nos ignoraban
de cerca por una moto o un coche de policía durante tantos kilómetros, pero los polis eran majos y hasta forzaron un poco al dueño del hotel en el que prácticamente nos obligaron a alojarnos a bajar el precio de la habitación.

La llegada a Bardaskan fue un poco "chow". Íbamos, como ya digo, escoltados por la policía y, no sé cómo, la televisión local se enteró de nuestra presencia y también empezó a acompañarnos mientras nos filmaba desde el coche. Llevábamos ya 160km en nuestras piernas, de tal manera que ya no circulábamos precisamente a gran velocidad, lo cual permitía que coches y, sobre todo, motos, al ver tal mogollón, se acercaran o nos esperaran en las rotondas, lo cual animaba a más gente a hacer lo mismo. Al llegar al hotel y tras dispersar la policía al gentío, los de la televisión llamaron al profesor de inglés de la ciudad (que al mismo tiempo es periodista en un periódico local) para hacernos una entrevista. Ésta, además de las
Uno de tantos ramilletes de flores que nos han regalado
habituales preguntas (de dónde vienes, a dónde vas, etc.) consistió en hacerme repetir frases en farsi para hacer mofa de mi pobre acento. Que simpáticos estos periodistas de las &$@#. En fin, mi salto a la fama (seguro que la televisión local de Bardaskan tiene cientos de millones de audiencia) manchado por el ridículo.

Al día siguiente nos sorprendió un poco no ver un coche de la bofia apostado a la puerta del hotel, dispuesto a escoltarnos otra vez, pero no le dimos más vueltas y salimos. Ese día era festivo y la gente en la carretera nos paraba más a menudo de lo habitual para hablarnos, regalarnos flores o fruta, invitarnos a su casa, etc. Lo de siempre, pero más. Aproximadamente a los 30km nos paró una de esas personas, con quien departí amistósamente. Unos pocos kilómetros después tres coches de policía secreta (no uniformada, vaya), entre los que estaba con el que acababa de hablar, nos pararon
Complejo de Mashhad, cámaras prohibidas, foto del móvil
para preguntar que "qué es lo que habíamos estado haciendo, por qué estábamos tardando tanto en llegar al destino". Alucinante. Tras conminar a Bego a que en la ciudad se cubriera con un pañuelo, se aseguraron de que no nos despistáramos por esos caminos y nos escoltaron hasta un hotel.

Bueno, nuestra ruta siguió sin más percances y llegamos a Mashhad, la ciudad más sagrada de Irán. Ahí, además de otra entrevista para la televisión local (vamos a tener que empezar a cobrar), pudimos visitar el templo o, mejor dicho, el complejo (de mezquitas, mausoleo, museos, biblioteca, etc.) del Imam Reza, el octavo Imam de los chiies. Nuevamente fuimos escoltados, aunque en este caso no por la policía sino por los voluntarios que dirigen a los turistas no musulmanes por los lugares permitidos para ellos. El complejo contiene la mezquita Ghoharshad, la mayor del mundo en tamaño y la segunda en capacidad y en general todo resulta bastante espectacular. Atrae a 20-25 millones de turistas al año, sobre todo de países del Golfo. A Bego no le bastó con un chador para visitar el
Revisitando el complejo de Mashhad con una polaca
complejo, sino que tuvieron que dejarle calcetines para cubrir sus poco castos pies, que a buen seguro iban a llevar a algún fiel hacia pensamientos impuros. Están todos un poco paranoicos.

A Mashhad llegamos antes de lo previsto y, como el visado de entrada en Turkmenistán nos imponía el calendario, nos quedamos cinco días en la ciudad. Nos vino bien para descansar, pasear, y reparar bicis y mi boca.

Tres días más de pedaleo nos acercaron desde Mashhad hasta la frontera entre Irán y Turkmenistán, país que la tiranía de los visados nos obliga a cruzar en cinco días. Os lo contaremos en la siguiente entrada.

Un abrazo
Familia turca camino de una celebración. El que está a la izquierda de Hugo, profesor de inglés. Raro ha sido el profesor de inglés que nos ha visto y no nos ha parado para hablar con nosotros.
Kurdistán
Por pequeños pueblos agrícolas de caminos sin asfaltar y sin agua corriente
Ropas festivas kurdas en el bazar de Sanandaj
En casa de Bavafa con su mujer. Se fueron de luna de miel a India en bici.
Acampando en el parque de Harpin. Tuvimos que negamos a unas cuantas invitaciones de alojamiento cuando nos cazaron. Una vez tenemos el campamento montado, somos muy perezosos para desmontarlo todo de nuevo
Época de melones y sandías. Los agricultores del sur suben con sus furgonetas al norte, y cuando las vacían regresan a casa
Paisajes plagados de campos cultivados
Intentando ser respetuosos con la naturaleza y filtrando agua en vez de abusar del agua embotellada
Teníamos ganas de hacer un cuatro mil de las Zagros, pero había mucha más nieve de la que esperábamos
Camino Khorramabad
Al final se entiende..., bueno, y al principio, también
Días agradables de primavera
Este lugar donde acampamos tuvo su momento de pánico. Elegí un sitio tan escondido que Hugo no me vio y se fue a buscarme a casa jús de la frontera, con lo que yo no le encontraba... Por suerte y tras media hora que se hizo eterna, dimos uno con el otro a tiempo para montar la tienda y disfrutar de una fantástica puesta de sol.
Levantando el campamento al amanecer
Transporte de algodón. Sabíais que los chinos pensaban que salía de un animal igual que los occidentales pensaban que la seda salía de una planta? De la colección "curiosidades que se aprenden cuando se tiene mucho tiempo para leer"
Pedaleando...
Impresionantes detalles de las mezquitas de Esfahán
Cuando vinimos hace ocho años estaban con las obras del metro de Esfahán, y todavía siguen con ellas
Mezquita de Esfahán
Vaya cúpulas las de Irán!
Chicas haciéndose un selfie en Esfahán entre dos echándose una siesta
Animado puente de Esfahán en día festivo
Y nos fuimos una vez más sin comprar ninguna alfombra
Hemos dicho que las cúpulas son preciosas?
No sufrimos por no comer jamoncito, ni tantas otras cosas ricas de la tierra. Pero yo creo que sí sufriríamos si no encontráramos cada vez que se acaba, una nueva botella de aceite de oliva virgen, casi siempre español o griego. Aunque en Irán parece ser que también tienen olivos en el mar Caspio, no dimos con ningún aceite de oliva local.
En la ruta que hicimos la mayor parte del tráfico de camiones era de "pedruscos" o de gas. Conversamos con algunos comerciantes de "piedras", y todos conocían el mármol español.
Abuelete de Naeín
Depósitos de agua en Naeín con sus chimeneas de ventilación. Lugareños haciendo cola con sus bidones de agua.
Vía de tren por el desierto
Cientos de señales de dromedarios por el desierto, pero no vimos ni uno solo.
En el desierto nos tocaron algunas tormentas de arena y pequeñísimas tormentas de lluvia. Los paisajes lo compensaban.
Dunas en las afueras de Chupanan, pueblo oasis en mitad del desierto donde nos dejaron alojarnos en la mezquita
Afortunados nosotros que estrenamos muchos tramos de carretera por el desierto
Una señal de nuestra colección de traducciones no muy logradas
Aquí está el salto, sobre el salar a las afueras de Khur. La verdad es que esta fue una jornada muy dura. El primero de dos días sin una sola gota de agua en el camino, con rectas interminables y sin sombras donde guarecerse. Pedaleábamos y pedaleábamos para lograr algo de brisa! :)
En el desierto encontramos algunas construcciones de pastores, que aunque estaban llenas de excrementos animales y teníamos que acampar fuera, por lo menos tenían una pista para llegar a ellas y así alejarnos de la carretera principal para dormir sin el ruido del tráfico de camiones, que por la noche se intensificaba.
Domesticado, pero por fin vimos un dromedario
Cuando te invitaban a una casa había que tener cuidado con lo que decías que te gustaba, porque al minuto siguiente vaciaban los boles y lo que tuvieran en casa y acababa en tus alforjas: nueces, pasas, dátiles, pastas,...
En Kashgar también conocían al FC Barcelona, pero sobre todo sabían que nosotros también cultivamos azafrán
En la ruta a la ciudad santa de Mashhad pasamos por otras ciudades muy religiosas y con sus propios mausoleos, como la ciudad de Kashad
Pues no son alforjas Ortlieb
Nos encantaba cómo preparaban el arroz en Irán, con granada y azafrán
En Irán no sólo la moneda se hacía liosa, sino también las fechas, en el calendario musulmán. Casi nunca estaba el calendario "traducido" como en este tetabrik de leche, con lo que nunca sabíamos si lo que comprábamos estaba caducado. Y prácticamente todos los productos llevaban impreso el precio recomendado, algo útil porque a pesar de que los iraníes son gente honestísima, los comerciantes son una raza aparte, especialmente en las zonas turísticas
Todos y cada uno de los pueblos y ciudades de Irán tenían algún tipo de recuerdo a sus muertos en la guerra con Irak
Carreteras vacías por esta parte de Irán
Después de bastantes días por el desierto, llegamos a un cañón que ascendía entre nogales y montones de aves hasta un paso donde acampamos. Era un balcón impresionante sobre el recorrido del día siguiente.
Adelantando a unos nómadas
Otro día de paisajes flipantes
Me fui a comprar viandas y a la vuelta me encontré a Hugo rodeado por estas cuatro mujeres súper relajadas y súper majetas
En Irán había dos fabricantes de vehículos, que a falta de competencia no evolucionaban en los modelos. Nos dijeron que IranKhodro montaba los motores de Peugeot. Daba igual, los dueños ponían el logo de Mercedes :)
En Irán le pegan mucho a los frutos secos, y a láminas de purés de diferentes frutas secadas al sol. Me acuerdo de una entrevista a Aduriz (Mugaritz) que leí en la que contaba cómo a su hijo le daba pasas de uva en vez de gominolas, hasta que un día le dijo que él quería lo que tenían los demás niños en el parque. A nosotros nos valen.
Imanes motorizados
Shopping. Por fin fruta de veranito
A ver quién me discute a mí viendo las marcas en mis manos que he llegado hasta aquí en bici! En la foto con un reconstituyente (batido de plátano, con nata, helado, miel, nueces y pistachos)

En el desierto siempre hay vida. Las había mayores, pero esas no las hemos fotografiado...
A veces no nos sentimos cicloturistas verdaderos. La mayor parte desayuna purés de copos de avena. Nosotros no perdemos oportunidad de acopiar la víspera los dulces que encontramos por el camino
Paisajes del noreste de Irán
Tranquilidad
En Irán hemos bebido cantidad de litronas de cerveza. Eso sí, sin alcohol y la mayoría con limón.
Curiosamente, los iraníes comen cantidad de cosas antes de que maduren.Todo lo que probamos fue regalado, desde los ramos de garbanzos verdes que nos dio la policía, las almendras verdes que nos dio una familia de picnic en la plaza de Esfahán, o las ciruelas verdes que nos regaló otra familia que pararon el coche en mitad del desierto.
Pollo con arroz, arroz con pollo, pollo con arroz, arroz con pollo
Los panes de Irán nos encantan cuando están recién hechos. Especialmente los de horno de leña.
Pareja italo-vietnamita que salió de París (www.rollingpotatoes.com), Pierre de Grenoble, Matthew de Australia (www.arctic-cycler.com), Thomas de Baviera, Michael de Polonia... en Teherán coincidimos con muchos cicloturistas pidiendo visados para los mismos países que nosotros.
Y por aquí todo muy bien

6 comentarios :

  1. La Irankhodro es una antigua Mercedes T2 de las que todavía se ven por aquí, y que es una furgoneta mítica, todavía muy apreciada en el mundo del caravaning.
    Qué bien os vemos... la araña es una de esas que el ejército americano hizo tan famosa en la guerra de Irak, no?
    Wendy

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    1. Efectivamente! Qué control. Pues sí, según la wikipedia, Iran Khodro montaba en Teherán esa T2 bajo licencia de Mercedes, así que el logo estaba bien puesto.
      Lo de las arañas...no soy muy miedosa con ellas, pero paso de googlear "arañas ejército americano Irak" que a saber que me sale y a ver si luego duermo! Digamos que hemos sido muy afortunados, cicloturistas que hemos conocido han visto en el desierto de Turkmenistán unas que llaman "camel spiders" y que son como puños, e incluso una pequeña viuda negra.

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  2. Hola chicos! Se os vé fenomenal! Gran etapa! Solo me preocupa que vuestros cerebros se hayan resentido con el viento y la caló ("nuestros hijos son las bicis" -que fuerte!- y "en España todo el mundo es cristiano" -jua, jua, jua,...-). El "Uneven Immunity" de lo mejor que he visto en señales! Huguito, me sorprende que no hayas aprovechado la oportunidd para operarte la nariz (o lo mantienes oculto?) Y divertido lo de las entrevistas y el gentío alrededor, no? Creo que os conté cuando por sorpresa, me hicieron participar en una película en Corea del Norte. No me consta, pero debo ser tan popular en el área de Pyongyang en este momento como vosotros en la zona de Barkaskan y alrededores... Abrazos y besos! Iñigo

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    1. Poco o nada se puede resentir ya en mi baqueteado cerebro. No me has fallado en cuanto a la nariz, estaba convencido de que alguien entraría al trapo, ya son muchos años.... Y ya me explicarás como gestionas lo de los fans, estoy preocupado por lo que se me avevina. Te pagan derechos de imagen en Corea? Abrazo

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  3. Hola pareja!!!,
    2ª "entrada" en Irán que refleja más dureza física para vosotros y vivencias para los locales que la amable 1ª crónica del país..
    Infunde respeto algunos de los recorridos que habéis hecho en ese vehículo limitado que es la bici!!!
    Ole los h..... y O.....!

    Una curiosidad: En el plano de la ruta en bici, en Uzbeskistan la linea roja hace unos recorridos que pa ke!!!. Me pregunto:
    - ¿Cosas de la informatica?
    - ¿Han legalizado el alcohol en el país y os habeis "desviado"?
    - ¿Producto de lainsolaciñon?
    - ....

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    1. Sí, la verdad es que algunos tramos han sido durillos. Hoy mismo lo contrastábamos en Dushanbe con otros cicloturistas y la ruta del desierto iraní es de lo más duro que han pedaleado.

      Sobre los desvíos de la línea roja..., puede ser cualquiera de las opciones que sugieres, aunque supongo que es el taxi compartido que cogimos para ir de Bujara a Khiva, un camino de más de 400km que tuvimos el buen sentido dd no hacerlo en bici.

      Un abrazo

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