6 de junio de 2015

Irán... y sí volverán

Era la una del mediodía y el sol calentaba de lo lindo. Mal asunto para el día de cuestas que teníamos por delante. Los anteriores habían sido días cañeros con bastantes kilómetros en nuestras piernas y para colmo esa noche nos habíamos acostado tarde. Total, que decidimos sacar la lona, los aislantes y descansar un rato junto a un río. En ello estábamos cuando se acercó una camioneta y bajaron dos desconocidos de extracción humilde, como se llama pomposamente a los que no tienen muchos posibles. Portaban dos tuppers de esos de poliestireno y sobre ellos pan y dos yogures. "Mister!" En Irán siempre se dirigen a mí, y siempre con el mister por delante. Además "Missus" estaba o dormida o cerca de estarlo. "Salam", les saludé con mi profundo dominio del farsi (es la única palabra que sé, pero estoy convencido de que la digo con muy buen acento).
Sin más preámbulo cruzaron el rio y me entregaron la comida. Me niego, insisten, me niego, insisten y, por tercera vez me niego y ellos insisten. Las reglas de la educación iraní (el
Super regalito en la hora perfecta:pan, arroz con cosas, y yogur
famoso ta'arof) marcan las tres veces que uno tiene que rechazar un favor para que éste, si el que lo ofrece sigue erre que erre, sea sincero. Les di profusamente las gracias, "Sepas!", tocándome el corazón con la mano derecha. Se dieron media vuelta, se metieron en el coche y se largaron. Ni búsqueda de conversación, ni de reconocimiento, ni gratificación ni nada de nada.

El día anterior habíamos llegado a Khorramabad, tras varios días de acampada y bastantes kilómetros en nuestras piernas, con ganas de una buena ducha y una buena cama. En la recepción del hotel al que desinteresadamente nos había acompañado un viandante, discutía yo con poco éxito el precio de la habitación. La de recepción hablaba tan poco inglés como yo farsi, así que llamaron a un amigo. Sajad, que así se llamaba el
Dejando la casa del incansable Sajad
amigo, se cogió el coche y se acercó al hotel para traducir. Como no llegábamos a un acuerdo con el hotel (demasiado caro para ni siquiera tener internet), Sajad nos invitó a dormir a su casa, se cogió la tarde libre para enseñarnos la ciudad y, a pesar de mi tenaz lucha, confabulado como estaba Sajad con el dueño del restaurante, nos invitó a cenar y, al día siguiente, a desayunar. Ni modo, que diría un panameño.

Días antes, buscando un lugar en donde plantar la tienda para dormir nos cruzamos con un coche cuyos ocupantes nos indicaron que esa carretera no tenía salida. Les explicamos como pudimos lo de la tienda de campaña (tienda de campaña se dice chādor en farsi, muy descriptivo de lo que llevan las mujeres). Siguieron camino pero al rato dieron media vuelta y nos llevaron a su cobertizo campestre, que a pesar de nuestras protestas limpiaron y acondicionaron para nosotros. Tras tomar un té con
Las dos familias que nos prestaron su chabola de fin de semana
nosotros y dejarnos un estupendo fuego de leña encendido para que nos preparáramos la cena, se fueron a la ciudad.

En otra ocasión, Hussein, un kurdo iraní que vive en Canadá desde hace 28 años, preocupado por lo que nos pudiera pasar si acampábamos en esa zona, según él, llena de ladrones (?), nos recogió de la carretera, nos indicó que dejáramos las bicis en el cobertizo de su finca, nos invitó a visitar unas cercanas cuevas con un lago subterráneo y nos llevó de vuelta a la ciudad que habíamos abandonado esa mañana, Hamadan. Fuimos a su casa, nos dió de cenar y desayunar... Probablemente hasta dormimos en su cama, tras su insistencia de que él siempre dormía en el suelo del salón. No hubo manera de convencerlo de lo contrario.

Con Hussein y una amiga en Sanandaj
Ya perdonaréis el anecdotario, pero estos actos de hospitalidad son los que han marcado nuestro viaje por Irán. A nadie que haya estado en Irán (o en zonas no turísticas de Siria, Turquía o cualquier país de esta región) le llamará la atención lo que contamos. Tenemos docenas de ejemplos similares, de gente como Aliaqbar, Mogi, Mohammad, Saadi, Abdul y tantos otros anónimos o de nombre impronunciable, de tenderos, gasolineros o pasteleros que te impiden pagar lo consumido, gente que, en fin, da sin buscar nada a cambio. Todo viajero sale de este país abrumado por la generosidad de su gente, por su hospitalidad.

Desayunando brochetas de cordero recién asadas
A veces, todo hay que decirlo, también un poco abrumado por los continuos saludos ("Hello Mister! Welcome to Iran!"), bocinazos de bienvenida, peticiones de fotos (por lo menos una docena al día, aunque, sobre todo en el desierto, generalmente a cambio te obsequian con frutos secos, fruta, dulces) y otras muestras de afecto. En ocasiones incluso, tras dejarte dormir en su casa, te despiertan a las 6:30 de la mañana y te obligan (imposible negarse) a desayunar unos kebabs de cordero (que, la verdad sea dicha, a mí me supieron a gloria). Y, por lo general, la conversación es repetitiva, tediosa y, siendo generosos, básica (obviamente culpa nuestra por no hablar farsi). Pero todo ello es un pequeño precio que hay que pagar a cambio de todo lo demás. Que pena que por unos cuantos fanáticos y unos gobiernos en general bastante dementes (en pocos lugares es tan extrema la diferencia que hay entre un gobierno y sus gobernados como en Irán) esta región tenga tan mala fama.

A falta de cerveza, buenos son los zumos de zanahoria
No todo es bueno en este país, claro. El chador es solo la manifestación externa y tal vez menos importante de la desigualdad que tienen que sufrir las mujeres, auténticas ciudadanas de segunda en su propio país; la mínima muestra de disidencia política es perseguida y castigada; hay censura (por ejemplo Facebook o Twitter están bloqueados, así como, para desgracia de los iranís, este blog) y la corrupción campa por todas partes; hay incompetencia gubernamental; demasiado fanatismo religioso, paranoia sexista y policía de la moralidad; pobreza en un país rico; pésimos conductores; etcétera.

Ah, y horror de los horrores, la cerveza está prohibida.
Omnipresente Khomeini, estación de metro de Teherán

Pero, por un lado las cosas han mejorado ligeramente con el nuevo gobierno de Rohani y, por otro, el
viajero interactúa más con la gente en su vida cotidiana y menos con los gobiernos y sus políticas, censuras, corruptelas, etc., de las que es mero espectador. Así que "Irán... y volverán" Claro. ¿Cómo no volver a esta maravilla de país? En el verano de 2007 visitamos Irán y nos dejó impresionados, tanto por su gente y sus paisajes como por sus  ciudades y monumentos: Esfahan, Shiraz, Yazd, Persépolis, Qom, Kerman, monte Damavand,... Eran malos tiempos para Irán: acababan de comenzar los problemas que ahora prácticamente han cerrado sobre su programa nuclear y había políticos que sugerían bombardear el país. Así que no había apenas turistas y, pensábamos que por esa razón, éramos muy bien recibidos. Sin embargo, parece que los iranís siempre son igual de hospitalarios.

Trashumancia
En esta ocasión, haciendo buen uso de nuestro medio de transporte, hemos visitado zonas menos turísticas, pero no por ello menos interesantes. Tal vez al contrario. Así, hemos pedaleado por las montañas del Kurdistán iraní, nos hemos topado con los trashumantes y sus enormes rebaños de cabras y ovejas en el Lorestán, hemos repetido joyas como la delicadamente monumental Esfahán, nos hemos estresado en pos de visados en el probablemente ya no tan contaminado Teherán, nos hemos achicharrado en el interminable desierto de Dasht-e Kavir, hemos sido escoltados por la policía e investigados (y nuevamente escoltados) por la policía secreta, nos han entrevistado para la televisión, hemos asistido a la religiosidad de Mashad...

... todo "locualo" será puntualmente relatado en la siguiente entrada, que si no, os empacháis.

Un abrazo
Empezábamos Irán con pinchazos de los que no se dejan encontrar fácilmente
Desde el primer día nos paraban varias veces - foto call - y en ocasiones nos dejaban un regalito. En este caso, un delicioso dulce de Orumiyeh, otras veces fruta fresca, frutos secos, caramelos, bebidas, flores, galletas,....
El ya tradicional salto de cada entrada, éste sobre el lago salado - y seco - de Orumiyeh
Rebaños a la orilla de lago salado de Orumiyeh
Los primeros días en Irán fueron gloriosos
Paradas de avituallamiento
En casa de Ahmed, ingeniero de minas que nos paseó por Khorramabad, nos subió al lago, y nos llevó a cenar
Los desayunos iraníes no se parecen a los turcos. Los mejores tienen pan, huevo cocido, mantequilla, mermelada, siempre de zanahoria, leche (en un par de ocasiones) y té. Alguna vez cae algo de queso también, más bien de "quesito".
Conocimos el interior de unas cuevas en barca, en medio de la nada, ni un turista
Amaneciendo entre árboles frutales
Pozos
Las únicas tres ciclistas que vimos en todo el viaje. Aunque hace ya unos años que a las mujeres se les permite andar en bici, no es algo usual. Yo no pedaleé con pañuelo bajo el casco, pero ya veis que las tres llevaban el pelo cubierto. Sobre dos ruedas no pueden ir a mayor velocidad que en bici, porque no se les permite conducir motos (!!)
No sólo los rebaños viajaban hacia el norte a pasar el verano, las abejas también
En Kurdistán siempre que parábamos nos rodeaban, y había que explicar - o intentarlo - de dónde éramos, a dónde íbamos... Por otro lado, si en la tienda faltaba algo - en este caso pan -, rápidamente te lo conseguían, aunque fuera de su casa.
De fregoteo. De la colección "no todo es jauja"
Nota en recepción de un hotel. Sin comentarios
Mezquita de Sanandaj
Irán es un país seguro...
En Irán por lo general las tiendas no venden frutas y verduras. De ello se encargan los vendedores ambulantes.
Intentas pagar cuatro veces (las tres del tarof más una cuarta por si las moscas), lo rechaza las cuatro, madalenas gratis.
Vas pedaleando por la carretera, y te encuentras con una piscina llena de pececitos vivos que te preparan en un tí-tá, por supuesto, con el consabido arroz
Hasta la policía nos ha parado para obsequiarnos con algo. En este caso, garbanzos verdes
Curiosas como son las señalizaciones de ciudad en Irán
El picoteo más accesible: cacahuetes a granel y puré de manzana secado al sol en final láminas
Las entradas a las ciudades están por lo general muy cuidadas y llenas de banderas
Asem, un ingeniero de una refinería que nos invitó a su casa
Para elegir
Taq e Bostán, relieves en la pared de cientos de años
En algunos pueblos es muy llamativa la temprana edad a la que se colocan el chador
Khamenei, el actual líder supremo, casi tan presente como Khomeini
"De qué ciudad sois?". "De San Sebastían". "Ah, Real Sociedad". Coincidimos en un hotel con los jugadores del equipo de Isfahan, éste quiso hacerse foto con nosotros y por si acaso estábamos ante un famoso, nosotros también hicimos foto.
Igual que en Turquía, estaban ampliando bastantes carreteras. Eso sí, los medios, nada que ver
Carteles del metro de Teherán
Picnic, el pasatiempo favorito de los iraníes
Algunas mezquitas, como esta de Esfahán, son una maravilla
Encantados de estar de vuelta en Isfahan después de 8 años, es un poco flipante pensar que esta vez hemos llegado pedaleando hasta aquí, con el bus a Madrid de la vez anterior, los vuelos con Aeroflot a Moscú y Teherán, y el bus a Isfahan.
El Corán tiene alguna que otra enseñanza convincente
Con un profesor en un caravanserai recientemente reformado de forma privada con la condición de explotarlo durante 10 años. Buenas iniciativas. (Atención al casco de Bego. A falta de pañuelo cubrecabezas...)
Niñas de Tusdek, un pueblo del desierto. En la puerta de la mezquita
Pistachos, por fin los vemos aparecer
El bazar de Naeín













9 comentarios :

  1. Que gusto tener noticias vuestras otra vez, la verdad es que dan bastantes ganas de ir por allí y conocer todas esos momumentos y ciudades milenarias. Ah!, me encanta el look islámico de Bego. Tienes el doble mérito.

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    1. Y a mí no se me confunde con los lugareños? Estoy dolido...

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    2. En Bukhara había una pareja inglesa-irlandés con dos nenas de la edad de las vuestras viajando en furgo durante un año. Yo preguntando si no echaban de menos a los amiguitos y ellas que no querían ni oir hablar de volver!!

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  2. Me ha impresionado la hospitalidad irani. Claro que oyes hablar de que el mundo islámico es acogedor, pero hasta ese punto...
    Qué lejos estamos de eso en la vieja Europa, en donde tenemos miedo hasta de nuestras sombra.
    Veo a Bego muy tapada,pero con sandalias. Eso sí está permitido?
    Me dais mucha envidia porque hasta los nombres suenan bien. Pero el tema de la comida lo llevaría fatal,cordero para desayunar, oighs!
    Muchuics Smuamocks y splurajs a ambos ♥♡;-)

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    1. La verdad es que la hospitalidad en esta región está a otro nivel. A ver si sigue así cuando vengan más turistas. Supongo que será difícil.
      A Bego le miraban los pies, pero nadie le llamaba la atención; solo en una ocasión, para entrar en un templo, además del pertinente chador le obligaron a ponerse calcetines..., que una voluntaria que trabajaba ahí le tuvo que prestar.
      Con lo del cordero yo estoy encantado, pero Bego lo lleva peor. Así que terminamos metiéndonos en las cocinas de los restaurantes para conseguir platos con berenjenas, lentejas, etc. Difícil, pero posible.
      Besos!

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  3. K envidia me dais...me dan ganas de coger la bici! Muy buena la entrada!! Un abrazo a los dos y seguid contándonos tan maravillosamente el viaje que a este paso os va a dar para un par de libros.

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    1. "If there is a will... there is a way", y eso lo sabes tú requetebien!! Así que seguimos esperando a que te unas en algún tramo! ;p

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  4. Casi 1 mes mirando casi cada día, vosotros sin internet (Aunque a veces avanzaba la linea roja del itinerario), nosotros pensando: "Estarán bien cerca del IS, de Mosul, de la guerra,...."
    Y cuando ya apareceis en Uzbekistan con la crónica agradecida, amable, serena, biensentida, ...., vemos que los temores eran tontos!!!. Vosotros encantados!!! Qué bien!!!
    Hugo-Bego, Bego-Hugo, quizás la mejor crónica?
    No se, que gusto leerla!!!

    Y que tal ahora pedalear a 40º en Buxoro según eltiempo.es?

    En fin, tantas sensaciones, posibles preguntas,...., que mejor sonreír y callar.
    Pasadlo igual de bien en todos los Xxxxxtan!!!
    Seguid informando, desde Buxoro, Samarkanda,...,
    Seguid enviando fotos y saltos!!!

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    1. Sí, cuánta desinformación sobre esta zona, verdad? Todo muy tranquilo, pacífico, seguro. Ahora lo peor..., ya lo anuncias tú, ¡el calor! Nos estamos derritiendo estos días. Ayer llegamos a Samarcanda como si todo fuera una sauna finlandesa. Por suerte, dentro de un par de semanas ya llegamos a las montañas, a los Pamires, y a 2.000-4.000m de altura creo que la temperatura será más soportable :-)
      Si no los conocéis animaos a venir por los stanes, que son una maravilla. Pero mejor aprended algo de ruso antes, que le sacareis más partido
      Abrazo

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